Un día volveré a tus ojos y comenzaré de nuevo volveré con un sonido hueco de metal y sol mojado buscaré entre los papeles del tiempo tu cuerpo verde y tus cabellos de uva te coronaré en silencio con mi boca y con mis manos que no terminan Volveré por ti y por tu sangre estrellada viendo pasar la tarde como una sombra antigua algo se romperá allá arriba y no seremos nosotros algo se quemará de pronto con el eco de tus sábanas Y volveré más vivo, más puro, más hambriento y volveré volando y desgarrando plumas todo lo […]
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12,749 poemas"Yo, la hija del extranjero que lleva una india tras la cara, alzo mis manos en las cumbres y pateo firme la tierra larga. Yo,…
Se me murió el ayer de parto y lo velo cantando Como a una guitarra sola a quien se le quebrara la sonrisa circular y la música, solo, sin desbocados animales interiores, hueso en actividad, reciente hueso, hacía como que caminaba entre los hombres casado con mi madre, pueblerino feliz, poblado de olas. Ah, estúpida frontera, municipal y en paz con los estómagos: cómo tenía que morderme los retratos para poder reírme hasta de mí con todo y tus pesares, tus costosísimos harapos, la franca suciedad que te conoces! Cómo tenía sola y atrozmente que bajarme los pasos de los […]
"Yo he visto a una mujer nacer del agua con el vientre cargado de promesas, con el mundo retozando en sus espaldas. He visto sus…
"Madre: esta noche se nos muere un año. En esta ciudad grande, todos están de fiesta; zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!; claro, como todos…
Hay algas en la orilla, y un sol crudo, tenaz, lame las avenidas, abre los descampados, o se enrosca en los buenos días y los quetales que puntean, ligeros, como insectos al vuelo la llegada puntual de los oficinistas. La rosa de los vientos del día, la candente veleta del verano inicia su deriva, se despereza y gira, gran noria bostezante, agitando sus flecos entre sombras de asombro, esparciendo en el aire su voz enronquecida, y una herida de sal se insinúa en la piel o crece hasta saciar el frescor de la noche, como tras las pupilas un destello […]
Arriba, un atrevimiento de águilas, abajo, el pecho del pueblo y en la línea definitiva, entre los altos y anchos candelabros de la Humanidad, y las trompetas que braman como vacas, entre naranjos y duraznos y manzanos que, como caballos, relinchan, entre barcos y espadas, rifles y banderas en flor, al paso de parada negro y fundamental de los héroes, tú y tu ataúd de acero. La multitud descomunal y subterránea, abate en oleaje su ímpetu de serpiente y ataca su fantasma y su palabra, como un toro la estrella ensangrentada. Caemos de rodillas en el gran crepúsculo universal, y […]
"Palidez consumada en el deseo, Suma de carne transparente y fina, Ya sellada, en profética rutina, Para el soldado y para el can hebreo. ¡Oh…
Bajé del sueño, del sol y el miedo. Bajé y seguí bajando. No había nada. Deseé volver. Pero en el descenso había olvidado cómo a la infancia del primer verso trepar de nuevo. Y así (niños y niñas) me quedé solo, de ninguna parte rey y en mi noche por nadie abandonado. Y esta sola historia verdadera es el poeta.
"Vine a llamarte a los acantilados. Lancé tu nombre y sólo el mar me respondió desde la leche instantánea y voraz de sus espumas. Por…
Viuda de ausencia toco la mañana, es tan igual invierno y lejanía, que quizá se pudiera se podría abrir la noche junto a tu ventana. Al gallo inútil con su inútil diana en el alba su canto estrellaría, no pasaría el sol no pasaría envuelto ya de noche en su sotana. Viuda de ausencia tomo mi destino: saco mi llanto del profundo pozo y con él riego cáñamos y lino. Esta mañana no arderá mi gozo, que el alba huele a sal y sabe a trino enredada en la niebla del sollozo.
Cuando en cien, doscientos años, alguien cuente (invente) esta historia o la historia de otro exilio, de otras quemaduras de este ronco andar, cuando se refieran a esta hazaña y sus desaciertos y no se diga el dolor que devoran mis labios y no se sienta la viudez de la guerra los huérfanos, los deshijados los que murieron sin abril en sus sendas en un parque entonces en un banco al hedor del verano (las moscas) los viejos rían disciernan sobre el progreso, los principios, el aire acondicionado, la libertad de los ángeles cinco, siete siglos atrás, cinco, siete años […]