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Igual que las fotografías, los abrazos o recuerdos, el sexo es poco más que un miedo, uno más entre los tantísimos trucos que trabajosamente acunamos, para seguir viviendo. Un cansancio necesario, una sabida pero inconfesada treta que nos permita sentarnos en un bar hasta que sin quemar se consuman las colillas de la lluvia y abrazar después en ellas aquellos anticuados fantasmas que fueron nuestros o que, simplemente, a nuestro vacío nombre respondieron. Un cansancio, una azucarada daga, cinco o parecidas tretas y total para poder decir este pecho es mío, en sábanas así ha de palpitar el mundo, o […]

"Juncos del lago Titicaca, juncos del antiguo Nilo. Barcos en el desierto herrados por el óxido. Mares de arena. Trigo, espigas, cebada: aramos con las…

I Fuimos siete adolescentes, Siete Vírgenes del Sol, Que manchamos la inocencia Con la culpa del amor. Siete Príncipes hermanos De invencible y dulce voz, Cautivaron con su hechizo Nuestro frágil corazón. Perecimos en las llamas, Y el benéfico Hacedor En humildes, tiernas flores Compasivo nos trocó. II Fuimos siete adolescentes, Siete Vírgenes del Sol, Y amarillos, solitarios Amancaes somos hoy. A los Príncipes llamamos Con eterno y casto ardor, Que si perdimos la vida No perdimos la pasión. En el día y en la noche, Con las ansias del amor, Esperamos, esperamos, Y Ellos (ay! no vienen, no.

I Hay frutos que suben intensamente por la luz que los toca y en el aire se encienden cayendo hacia el arriba hay que maduros se derraman a izquierda y a derecha en un borbotear ardiente de brillos en el árbol hay que se cierran para que la luz no los abra y se entregan al aire ligeros de sentidos hay como vasos rotos en su ruina espejean y en sus pedazos se puede ver el fruto entero hay los que la luz penetra y hace lucir en las alturas los que no poseen ni una luz pero la luz […]

En la cuna sin par nació la airosa Niña de honda mirada y paso leve, Que el padre le tejió de milagrosa Música azul y clavellín de nieve. Del sol voraz y de la cumbre andina, Con mirra nueva el séquito de bardos Vino a regar sobre la cuna fina Olor de myosotis y luz de nardos. A las pálidas alas del arpegio, Preso del cinto a la trenzada cuna, Colgó liana sutil el bardo regio De ópalo tenue y claridad de luna. A las trémulas manos de la ansiosa Madre feliz, para el collar primero Virtió el bardo creador […]

Llegué siempre tarde y me sigo nutriendo de urgente futuro de tiempo inexplorado de riesgos y esperas como si fuera cierto que renacieran los días.

¡Te adoré tanto anoche! -Me adoraste en ausencia. -¡Te besé tanto anoche! -Me besaste en ausencia. -¡Te miré tanto anoche! -Me miraste en ausencia. -¡Te adoré sin pensarte en la forma. Te besé sin sentirme en tu rostro. Te miré sin mirada y sin sol. -¿Y eso es posible, amada? -Pregúntalo a la nube que cruzó por mi sueño y se posó en tu alma. -¿Qué se posó en mi alma? -Cargada por la brisa, con la última nota de mi vida en canción… -Y la brisa ¿qué hizo al sentirte en sus prados? -Con los ojos turbados presenció mi […]

“Amigo, hablemos de las cosas raras. ¿Tú crees en las ánimas, las sombras de los asesinados y suicidas que vagan? Los fantasmas hacen rondas en torno a un niño gris. Los perros vagos entonces mueven fiestas con la cola. ¡Nadir! ¡Nadir! Ayer soñé con ella. Hecha Dios Padre, espíritu y alondra me dijo mi Nadir que me soñaba desde su muerte, al dar, la flor, la hora. Yo le llevé recién cortadas brisas. Amigo, se me ocurre que hay curiosas criaturas de la tierra donde hay huesos y almas. Y también existen bocas de muertos insepultos convertidos en el enjambre […]

Agosto es un mes cruel. Nos abomina con tórridos calores, con tifones saturados de polvo callejero que el frente tropical ha removido. La humedad cava túneles secretos bajo la confidencia de la blusa, disgrega su hormiguero de sudor en hilos presurosos. Padecemos la asfixia de la carne, la escafandra que llevamos de aura como un peso brutal y no tangible. Es la nubosa orbicularidad de la calina, el bulbo-calabozo encajonando nuestra respiración a cielo abierto.

Si miramos el desierto como un cuero de camello aplastado por la luz no podremos ver cada partícula que a cada instante abandona su grano de arena. Y el polvo así formándose con quemados elementos de planetas de veloces deyecciones y de tronchadas médulas llegará sin fatiga a tocar las garras de la más inmóvil dueña del miedo.’ No: yo jamás escribí ni pinté el discurso de ningún viajero ni mencioné las ruinas imperiales ni escuché las preguntas que sólo un rey de pupilas arrancadas pudo responder. Dime tú que lavas los pasos en la espuma triturándose: ¿qué hombre preguntará […]

¡Oh qué gratas las horas de los tiempos lejanos en que quiso la infancia regalarnos un cuento! Dormida por centurias en un bosque opulento, despertaste a la blanda caricia de mis manos. Y después, sin que fueran los barbudos enanos o las almas en pena a turbar el contento del señorial palacio, en dulce arrobamiento unimos nuestras vidas como buenos hermanos. Hoy se ha roto el encanto: ya la Bella Durmiente no eres tú; la ilusión de trinos musicales se fue para otros climas, y pacíficamente celebraré contigo mis regios esponsales, al rendir el espíritu, de rostro hacia el poniente, […]