"Esta misma quietud la reconoces, el lecho de la luz, esplendor del estío, y tu pálido cauce adolescente, la imagen aún borrosa del clamor y…
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12,749 poemas¿Mar desde el huerto, huerto desde el mar? ¿Ir con el que pasa cantando, oírlo desde lejos cantar?
Me cuenta un biógrafo que a través de un resabio de cristal Pudo visitar Rusia y tertuliar un rato Con Marina Tstatieva. Ella lo recibió con su rostro de hambre Y el vestido raído y con el vaso de agua desbordado por la vendimia de los años Y le brindó rodajas de salmón desesperadamente Después de haber tomado El vaho del día y las temibles noticias, de deudas Muertes y encarcelamientos de vecinos y seres queridos. El salmón eso me cuenta- fue un regalo de Pasternak Desde muy lejos, desde su cabaña donde podía ver el sol Y el hielo […]
La noche entera con un hacha me ha golpeado el dolor, pero el sueño pasó lavando como un agua oscura piedras ensangrentadas. Hoy de nuevo estoy vivo. De nuevo te levanto, vida, sobre mis hombros. Oh vida, copa clara, de pronto te llenas de agua sucia, de vino muerto, de agonía, de pérdidas, de sobrecogedoras telarañas, y muchos creen que ese color de infierno guardarás para siempre. No es cierto. Pasa una noche lenta, pasa un solo minuto y todo cambia. Se llena de transparencia la copa de la vida. El trabajo espacioso nos espera. De un solo golpe nacen […]
"I El tiempo ya, Cecilia, sobre mi alma y en mi cumbre de sombra, es como un viento. Y en el viento una hoja va…
Primer día. Primera palabra. Atrás quedó el dolor, su mano alzada que golpeó en el rostro del ensueño, buscando las raíces, el germen de ilusiones crecido en esta tierra dura y seca de la carne cansada. Pero sus dedos torpes no han podido romper esta corteza improbable y rebelde, su pujanza de espera. Primer día. Primera palabra. La lucha empieza ahora con un rubor de llama. Detrás del dolor brilla la rama verde y tallo.
No pudieron resistir, no pudieron mirar tu hermosura, tu comercio con el aire. Narinas, boca, ano, sexo, oídos, ojos: cosieron tus aberturas. Monstruo de hermosura, cosido monstruo. Cerraron orificios de tu piel, condenaron puertas de tu cuerpo a ningún tráfico. Bola de carne, comerciaste sólo contigo en el misterio del interior clausurado para siempre. No te violaron. No te perdonaron. Te veneran sin interrogarte. Has dejado de torturarlos; te devolvieron la tortura puntada por puntada. Ya no prometes nada a nadie. Nariz, ojos, boca, ano, sexo, oídos: flautas rotas donde circulaba tu poder. Antes prometías todo a todos, golpe de […]
DUERME LA TEMPESTAD contigo encima, se alejan los cipreses que no recordaremos, agoniza el fulgor de tus abrazos. Nace el destino inmóvil, mensurable. Lo alimenta el deseo, la corteza humedecida de una fruta, la herida que abre pétalos, carroña de tantas madrugadas. Hubo un cardumen áureo royendo las pupilas, hubo una mueca limpia, algún oasis. Los gestos pierden cauce en las fotografías, devuelven a los marcos su negrura. Mírate. Agoniza el riachuelo de miradas. Bébelo. Se eleva un gemido pestilente en esta línea. Parece que la voz se tinturó de grana. Es tarde para abrir deshuesaderos, habiendo tanto nervio por […]
https://www.poemas-del-alma.com/gabriel-celaya-momentos-felices.htm
Si pudiéramos decir: el árbol, simplemente, sin viento que lo inquieten, sin pájaros que lo pinten. Y luego, la mujer, simplemente, sin adjetivos, sin paisaje que la desnude. Después, el hombre, simplemente, sin miedo que lo agigante ni sombra que lo entretenga. Si pudiéramos decir: el árbol, la mujer y el hombre, simplemente, sin vientos, sin pájaros, sin adjetivos, sin paisaje, sin miedo y sin sombra. Simplemente.
Resopla el mar como caballo encabritado girando girando salvajemente etéreo sobre las alas extendidas quietas de un águila en planeo. Resopla el mar en un tazón de metal y bailas delicadamente bailas y saltas majestuosamente saltas mágico tártaro viajando a Irkutsk todavía suspendido en el líquido nirvana del vientre de tu madre (¿sabrá el Transiberiano de aquel niño nacido sobre el rodar cansino de sus ruedas entre los bosques y los humosos pantanos del Baikal?) Caminando de Ufa a Leningrado fue tu porte tu soberbio porte ahí una bolsa de obstinación por equipaje las puertas del Kirov de par en […]
“¿Estás debajo, acaso, de tu tumba? Pues no; aquí no está, no estuvo Pablo, repite con su voz enronquecida la tierra vuelta sombra bajo el árbol. Yo lo sabía: no logró la muerte tenerte, como a muchos, hecho barro. Estás en todas partes, tan caliente, tan vivo con tu nombre deshonrado. Quien lee un libro tuyo ve tu rostro, la miel oscurecida de tus manos, el cutis de Matilde Urrutia, el gesto con el que dabas migas a los pájaros. Despierta el hombre a su labor diaria y sigue, sin saber, tus mismos pasos. Después de muerto, de la losa […]