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Me dejaste abajo de un farol Juan Gilberto Soy el premio menor, la equivocación manifiesta, el príncipe pálido, la pizza fría de tu pijama party, Soy el pelotazo en contra, el problema mismo, el garrón engangrenado, el último orejón del tarro sin dulce la resaca. Soy el separado, el disgregado, el descosido, el descamado, el pozo vacante, la pesadilla hueca, la regla confirmada, el metáforo pinchado, el deprimente, el depresor, el deprimido de pomelo. Soy de Ferro verdolaga, soy poeta, ave negra, manosanta. Soy la peor de todas…., el peor de todos, la peoranza. Pero aproveche Ud. señora, cómpreme un […]

"El agua lenta el camino lento los accidentes lentos Una caída suspendida en el aire el viento lento El paso lento del tiempo lento La…

no soi chema cuellar ny soi amigo de nadie ny tuve una abuela paralítica ny soi poeta ny ciudadano ny nada me vale un pyto que nadie se acuerde de my me llevo a san salvador en el volsillo i hablo con gentes que no se conocen ni me conocen no importa si una puerta se cierra en nicaragua si una muchacha se declara en santiago sy una paloma vuela por el yan-se si el mejor libro se está escribiendo en lima no me importa estoi vacío solitario como un abrigo de invierno.

Tú, que estás la barba en la mano meditabundo, ¿has dejado pasar, hermano, la flor del mundo? Te lamentas de los ayeres con quejas vanas: ¡aún hay promesas de placeres en los mañanas! Aún puedes casar la olorosa rosa y el lis, y hay mirtos para tu orgullosa cabeza gris. El alma ahíta cruel inmola lo que la alegra, como Zingua, reina de Angola, lúbrica negra. Tú has gozado de la hora amable, y oyes después la imprecación del formidable Eclesiastés. El domingo de amor te hechiza; mas mira cómo llega el miércoles de ceniza; Memento, homo… Por eso hacia […]

Me ha engañado el espejo, dulce engaño, devolviendo una imagen que no es mía; mi desnudez le ofrezco cada día envuelta sólo en el vapor del baño. Nunca me devolvió un reflejo extraño, sólo a mí, en mi tristeza o mi alegría, pero hoy vi que tu rostro aparecía bajo mi pelo de color castaño. Y al mirarme tus ojos fijamente, mi piel mojada te sintió presente, y me abrazó un ligero escalofrío. Y no sabré decir si mi delicia vino de tu caricia o mi caricia, mías tus manos, y tu rostro mío.

Sobre la nube, a veces percibimos el destello luminoso de alguna dorada esfera conducida por los vientos superiores. Sobre la frente acaso sentimos la suave caricia proveniente del reino de los sueños. Sobre la piel quizá tras la dulce fatiga del amor se aleja el rumor etéreo del ángel que retoma su camino.

Esa sombra La veréis alargarse cada vez como un agua vertida sin remedio como un manto cayendo despacio de sus hombros como si fuese él mismo arrepentido que quisiera volver sobre sus pasos -reptil de limpia muerte sin cadáver- La veréis ahilar su arroyo sobre un suelo por siempre horizontal a la aventura Y será también la única10 que dormirá con él reconciliada con la sombra total de que se desgajó enemiga de todos los espejos un día.

A Daniel El juego está marcado desde el comienzo. El niño, con esa oscura intuición de niño, lo sabe, y entra en la vida haciendo de policía o de bandido, o de ambos alternativamente si es un niño complicado. El juego ya no se detendrá más. Tal vez el niño no sepa que luego las balas serán de verdad y amargos los días de la cárcel, más amargo aún el engaño de los del resto de la banda, y que el que cae muerto o asalta una diligencia lo hace para toda la vida; pero el niño entra en el […]

"¿Quién es? -No sé: a veces cruza por mi senda, como el hada del ensueño: siempre sola... siempre muda... siempre pálida... ¿Su nombre? No lo…

Francamente, Cualquiera afirmaría Que tú viviste de hombre. La vorágine herida de mi grito Aún lo está preguntando: ¿Fuiste invierno, que retornó a su origen? ¿O fuiste lana, que volvió a su oveja? ¿O a la grave nostalgia, de algún minero antiguo? ¿O la mueca del hacha, reventada de un golpe? Francamente, penetra la tristeza…!