Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido: yo porque tú eras lo que yo más amaba y tú porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti pero a ti no te amarán como te amaba yo.
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12,749 poemasYa yo me enteré, mulata, mulata, ya sé que dise que yo tengo la narise como nudo de cobbata. Y fíjate bien que tú no ere tan adelantá, poqque tu boca é bien grande, y tu pasa, colorá. Tanto tren con tu cueppo, tanto tren; tanto tren con tu boca, tanto tren; tanto tren con tu sojo, tanto tren. Si tú supiera, mulata, la veddá; ¡que yo con mi negra tengo, y no te quiero pa na!
Desde la nieve convertida en agua, desde el sucio periódico sin dueño, desde la niebla, desde el tren hundido con sus cientos de manos que buscan asidero; desde la fantasía de los anuncios luminosos y el ruido sin piedad de las bombas de incendio; desde la noche que nos cae encima -losa de cielo sin estrellas-; desde cada momento perdido entre las calles donde todos los solos del mundo pasan desconocidos; desde el árbol sin hojas y el camino sin gente, otra vez, como ayer, como mañana, acaso ya como todos los días que vendrán, si es que vienen, entro […]
Se dice que llegaron hasta aquí en un tren nocturno, con las lluvias de agosto que cubren las sequías. Su amor dio que fumar que beber que decir. Fue la cosa más grande después de la mujer araña en los años cincuenta. Eran irreverentes aquellos alaridos incesantes se oían a la sombra del sol y las vecinas como una cosa oscura que espiar, murmurar y hubo anuncios de prensa y apagones en las horas jadeantes. Los jóvenes del pueblo imaginaban manos acariciando labios, senos, caderas, brazos como la furia de los dioses esbeltos. Interminables fueron esos días que hasta la […]
Si ya el griego orador la edad presente, O el de Arpinas dulcísimo abogado Merecieran gozar, más enseñado Éste quedara, aquél más elocuente, Del bien decir bebiendo en la alta fuente, Que en tantos ríos hoy se ha desatado Cuantos en culto estilo nos ha dado Libros vuestra Retórica excelente. Vos reducís, oh Castro, a breve suma El difuso canal desta agua viva; Trabajo tal el tiempo no consuma, Pues de laurel ceñido y sacra oliva, Hacéis a cada lengua, a cada pluma, Que hable néctar y que ambrosía escriba.
"Cómo desapareces, cómo no estás: te busco. Mis manos desoladas te buscan, aire o fuego. Mi corazón te busca debajo de las piedras donde hay…
Vienen las horas, horas de cielo azul, y de verano, sobre la copa verde. Vienen sobre las velas de la mar del sur y luego sobre los hombres vienen. Crujen al paso del timón y saltan, y desde entonces saltan sobre los meses. Y un caracol de manos entre la espuma coge su mes de plata y lo desenvuelve. Por estas horas vienen estos caminos de sangre, temblorosos hacia la gente, traen su viejo bulto de sudor, su angustia, sus jornales de luto sobre las sienes; traen su vieja rabia de color y el último recio lenguaje de color y […]
¡Este es mi tiempo! ha dicho Caín, y la gente asustada se ha ido por ahí intentando vivir, navegando con sus barquitas de colores por las calles inundadas de llanto.
Noches de nifia; siempre en su costado, como lluvia en la lluvia, iba y venía. Un levántate escondo, como Lázaro que arrebatan de madre en piedra tibia. No alcancé a ser su sangre: sólo el pálido néctar que la nutrió y empobrecía. Yo era un bulbo profundo: allí llegaron por las venas auroras encendidas. Y había de nacer: antes descanso me procuró en sus fosas sumergidas. Martirio que inminente me signaba y en profundos laureles me ceñía. Que yo quiero esta vez madre sin labios, duro pecho que no traspasaría. Me gesto ancíana y nifia para el mármol, alud rojizo, […]
(A ISOLDITA ESPLÁ) ¡Mira por los chopos de plata cómo trepan al cielo niños de oro! Y van mirando al cielo y suben, los ojos en el azul, con frescos sueños. ¡Mira por los chopos de plata cómo llegan al cielo niños de oro! Y el azul de sus bellos ojos y el cielo se tocan… ¡Son uno ojos y cielo! ¡Mira, por los chopos de plata, cómo cojen el cielo niños de oro!
Es importante hacerlo quiero que me relates tu último optimismo yo te ofrezco mi última confianza aunque sea un trueque mínimo debemos cotejarnos estás sola estoy solo por algo somos prójimos la soledad también puede ser una llama.
"La tibia luz de la luna la está besando en la sien. No os acerquéis a su cuna, idos yendo, leves auras, una a una;…