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Cuando jueguen. Cuando cierren puertas y nadie diga escondido. Sin que rendijas. No te alcanza el destello. Es juego. Abrimos ojos de grandes. Lo que me cubre para que no me veas. Que no me ronde el silencio; dijera. Se me alarga una lluvia, se prolonga hasta lo último y no puedo. El miedo de tenerme tan remota. Este ritmo. Esta pausa. Como si nadie… Para que nadie me delate.

Por costumbre se acuesta en la cama a esperar a su marido que llega siempre tarde da las buenas noches bosteza Ella se va al baño aplaca la furia con su mano maestra recostada en la toalla cuando él entra y pregunta: “¿Qué haces aquí?” “Nada”, responde.

Yo he hecho de todo en esta vida mil amores de años con Alberto Abogado Ejercí como abogado Tengo dos hijos sanos qué más puedo pedir No viajo le tengo miedo a los aviones Además viajar con el marido de una cuesta demasiado

Augustos, en el valle, los muros columnados. No claudicarán del roble en la senda y en los pasos. Ni una sombra entre los dientes, por ellos, el cristal. No se rinden siquiera del árbol y las ramas. Penden del filo el héroe, las lanzas, la gloria en los cabellos. El oro, los belfos y el que ruge de los años erguido hasta la muerte.

Vení, lluvia, venite dejate venir hasta cansarte correte por estos lados después más para allá date gusto, agüita, son todos tuyos los campos sólo por vos esperan abiertos los surcos.

Pájaro poeta Pájaro poeta sin nido Pájaro nefelibata sólo llevando el pico cuajado de flores Pájaro sin pájara Pájaro raro hilvanando palabras Pájaro retrato.

¿Por qué tan flacas tus patas, pájaro burgués? ¿Por qué tu pico insípido, pájaro en un pie? Cantando estás sin hacer canción pájaro sin color Sola está tu cola como la voz de tu boca Pájaro burgués: Pájaro con un palo sólo para él.

Yo, Yolanda creada nacida mujer De pie sobre este incierto ochenta y tantos Yo, insulsa pueril mujer Dicha el macho castrado el ser de cabellos largos e ideas cortas Oculta de rosa de núbil doncella de hembra tesoro de mi corazón para febricitantes campeones En cuarentena paria ilegal de la familia Ciudadana de segunda burócrata sin rango De repente sortaria de un voto sin boca A destajo trabajadora proletaria en pleno subdesarrollo. Yo entonces levantándome mujer le pido prestado al mono su organillo y balbuceo: Doy las gracias por mi sexo por la luna que rige las mareas mías por […]

Llueve en Teotecacinte, Cusmapa en Tepesomoto, Cuspire, Saslaya. Grandes charcos cubrieron los caminos del Sinecapa, el Tule, Yaoya y Mayales. Si vas a Limay llevá capote; y también llueve en el Macuelizo en Ciminguasca y Alcayán. Todo es verdecito en Tisey, en Totumbla. Garúa en Güisisil. Truena en Yeluca y Apají. En Nandasmo temporal seguido. Me he mojado en toda Nicaragua. Ya llueve.

Pues sí, sigo y me veo igual. No me han cazado. Lo arisco aún me dura o el parapeto sigue conmigo. Todavía corcovea mi cuerpo a caballo y oigo boleros, trajino diccionarios, las serenatas bullen dulzonas en mis oídos y sumo y multiplico (muy lejos el dividir o el restar). ¿La misma todavía, idéntica Yolanda? Digo, es mi decir. Pero, ¿a tus ojos igual? ¿A la luz de diez años igual? Dándoteme en exacta palabra, digamos que ya los años comienzan a trabajarme: ve mi copete, mi pava con canas ve esta línea rondándole a mis ojos, -perceptible pata de […]

Pasan las bandadas de pájaros arroceros están pasando en parejas. Pájaro solo no vuela. Pájaro íngrimo se vuelve guijarro. Así el canto para el que no hay oído: canto que no me oyes es canto íngrimo.

Algo de mí reconozco en esa florecita blanca algo de mí se sacude ese pájaro revoloteando estoy lo sospecho en una piedrita de ese nido de oropéndolas me levanto y me convierto en árbol me recuesto y soy una yedra sostenida por un sauce huelo a mí en este palito que destrozan mis dientes voy en mechas de maizales estoy amanecida como esa cañada y soy una hoja seca que soban los venados algo muy mío han transparecido esta tarde las montañas.