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¡Favor detente en la próxima estación! (Primera Parte) Tú en mis brazos y en tus ojos el ardor de mis sentidos El majestuoso tren corre aprisa buscando el valle de la vida. No me dices nada. Yo tampoco hablo. Aprendo de memoria tu cuerpo y de todo emerge un algo profundo. En la ventana miro volcanes, cafetales y cañales que cortan el horizonte. Me besas como nunca alguien me ha besado antes. Yo en tus brazos y en mis labios un “si” envuelto en llamas. Me amas con un amor que brota agitado y fuerte. Pasajero del tiempo de una […]

Cuando cubres mi espalda con el velo de la noche y cruzas en silencio el húmedo paisaje de mi cuerpo, el ala errante del viento se quiebra en nuestro sueño. La luna cae sobre el mar, llena de silencios. La tarde se vuelve tempestad, agua despeñada de lo alto, voz de lluvia. La rosa amarilla se abre al aire frío, susurran los árboles y tú bebes el secreto que vibra entre mis labios. Cuando cubres mi espalda con el velo de la noche, una amapola se quema entre tus dedos. El amor abre sus alas a un canto de estrofas […]

A los niños y niñas que fueron violados bajo la noche… Esta noche ha entrado la luz casi dormida, atrapando estrellas y violines. Ha venido con su boca helada y rendida, con su alma gris templando mis raíces. Ha venido a tallar el tiempo, con un manojo de violetas, como un sueño sin aurora, pintado de nuevo con cenizas. Murmura secretos y deja caer sus lágrimas en mi garganta, triturando la angustia hundida entre mis venas. El viento cruza el resto del cielo, moviendo los platos vacíos. Una miel rota se derrama en los cartones de los niños que duermen […]

Se ha quedado quieto, conversando con el polvo y las hormigas, tiritan sus labios en un charco del parqueo que se traga su risa. Se ha quedado quieto, sembrando maíz en los recuerdos, bajo los oídos de los árboles con una mancha que pinta la tristeza. Se ha quedado quieto, en su daga amarga, secando su voz, desmadejando el silencio en una minúscula gota de agua… Cansado de mirar al cielo, en su absurda pretensión de apresar las cosas imposibles. Se ha quedado quieto, como tronco mutilado de una selva virgen, bajo un paraguas de hojas secas.

En esta cárcel de mi alma giro sin huellas. Soy la rosa ya palidecida, la hoja temerosa que tiembla entre tus alas, un nido vacío. Detrás de mí, están el suspiro largo y frío, una lejana música, ardida piel prohibida. Soy un amor de soledad, lleno de sombra, una fría ceniza de ilusión, un vuelo silencioso. Soy ese amor que corre por las noches largas de ánforas plenas y ritmos azules. Quisiera tocarte, y quedarme en tus oídos, con el aire de mis palabras. Amor primero, íntimo, tan mío.

Te toco en la memoria y una luz cae mar abierto, eres fuerza irresistible que me atrae y voluntad que precipita cada uno de mis pasos. Impulso que mezcla el gozo y la tristeza, suspiro y amor que corta el viento. ¿Qué importa si no estrecho más el coral de tus labios ni arribo a tus ojos con las sienes serenas? Si soy el hálito que te absorbe el pensamiento y me tocas en la memoria inalterable del recuerdo. ¿Qué importa si es agreste el mar y tú no llevas rumbo? Si beso la ribera y el vuelo de las […]

Pienso en ese hombre que besa como si el mar fuera a desbordarse, que siembra su sonrisa en mi piel con la altivez de la espiga, que dibuja mi soledad sobre la niebla. Pienso en ese hombre, dócil a mis ojos, fiel, pleno, íntegro. En su vuelo humedecido sin tiempo y sin espacio. Como primavera sobre el trigo del otoño. Pienso en ese hombre que inventa soles, aguas de seda al tacto y una verdad sencilla para amarme. Ese hombre cierto, inconstante, mío. En el callado temblor de sus latidos, en sus ojos de oscuros desafíos. Pienso en ese hombre […]

A Jules Supervielle Abría las salas profundas el sueño y voces delgadas corrientes de aire entraban Del barco del cielo del papel pautado caía la escala por donde mi cuerpo bajaba El cielo en el suelo como en un espejo la calle azogada dobló mis palabras Me robó mi sombra la sombra cerrada Quieto de silencio oí que mis pasos pasaban El frío de acero a mi mano ciega armó con su daga Para darme muerte la muerte esperaba Y al doblar la esquina un segundo largo mi mano acerada encontró mi espalda Sin gota de sangre sin ruido ni […]

Primero un aire tibio y lento que me ciña como la venda al brazo enfermo de un enfermo y que me invada luego como el silencio frío al cuerpo desvalido y muerto de algún muerto. Después un ruido sordo, azul y numeroso, preso en el caracol de mi oreja dormida y mi voz que se ahogue en ese mar de miedo cada vez más delgada y más enardecida. ¿Quién medirá el espacio, quién me dirá el momento en que se funda el hielo de mi cuerpo y consuma el corazón inmóvil como la llama fría? La tierra hecha impalpable silencioso […]

Cuando los hombres alzan los hombros y pasan o cuando dejan caer sus nombres hasta que la sombra se asombra cuando un polvo más fino aún que el humo se adhiere a los cristales de la voz y a la piel de los rostros y las cosas cuando los ojos cierran sus ventanas al rayo del sol pródigo y prefieren la ceguera al perdón y el silencio al sollozo cuando la vida o lo que así llamamos inútilmente y que no llega sino con un nombre innombrable se desnuda para saltar al lecho y ahogarse en el alcohol o quemarse […]

En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte en esta soledad sin paredes al tiempo que huyeron los ángulos en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre para salir en un momento tan lento en un interminable descenso sin brazos que tender sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible sin más que una mirada y una voz que no recuerdan haber salido de ojos y labios ¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios? Y mi voz ya no […]

Se diría que las calles fluyen dulcemente en la noche. Las luces no son tan vivas que logren desvelar el secreto, el secreto que los hombres que van y vienen conocen, porque todos están en el secreto y nada se ganaría con partirlo en mil pedazos si, por el contrario, es tan dulce guardarlo y compartirlo sólo con la persona elegida. Si cada uno dijera en un momento dado, en sólo una palabra, lo que piensa, las cinco letras del DESEO formarían una enorme cicatriz luminosa, una constelación más antigua, más viva aún que las otras. Y esa constelación sería […]