Pájaro del agua ¿qué cantas, qué encantas? A la tarde nueva das una nostalgia de eternidad fresca, de gloria mojada. El sol se desnuda sobre tu cantata. ¡Pájaro del agua! Desde los rosales de mi jardín llama a esas nubes bellas, cargadas de lágrima. Quisiera en las rosas ver gotas de plata. ¡Pájaro del agua! Mi canto también es canto de agua. En mi primavera, la nube gris baja hasta los rosales de mis esperanzas. ¡Pájaro del agua! Amo el son errante y azul que desgranas en las hojas verdes, en la fuente blanca. ¡No te vayas tú, corazón con […]
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12,749 poemas"-Dame el cuchillo. -Pásame el tazón. -¿Me alcanzas la sopera? La mesa eternamente puesta para la posible visita. El espíritu minero el arranque hospitalario imposible…
"Tienes ojos de abismo, cabellera llena de luz y sombra, como el río que deslizando su caudal bravío, al beso de la luna reverbera. Nada…
A una mujer que va de viaje al mar es inútil llenarla de palabras. El mar le chupa los vertederos de la sinovia, le abrillanta la voz, dibuja su abdomen en la arena, le corta la respiración con sus alfanjes herrumbrados. A una mujer que va de viaje al mar no le hablen de la tierra firme ni de los muelles del estado de gracia. No le instrumenten fados ni le esculpan mascarones de proa. Porque a una mujer que va de viaje al mar, llámese Paura o Escafandra, se le ahogan los sueños.
Dos gotas de cristal que rebotaran, y al rebotar sonaran con timbre desigual: tín… tán… tín… tán. Así suenan los cuartos de las horas del reloj parroquial. La noche es una lámina astronómica de mármol, donde van rebotando los cuartos de las horas: tín… tán… tín… tán… Pienso en la ausencia de la vieja casa; el amplio comedor dado de cal; la cantera porosa en que se filtran alternas gotas que también dirán al caer sobre el agua de la cántara: tín… tán… tín… tán… Los sueños andan por la cabecera; la alcoba memora la vieja y casera canción primordial: […]
Tengo el corazón pesado con tantas cosas que conozco, es como si llevara piedras desmesuradas en un saco, o la lluvia hubiera caído, sin descansar, en mi memoria. No me pregunten por aquello. No sé de lo que están hablando. No supe yo lo que pasó. Los otros tampoco sabían y así anduve de niebla en niebla pensando que nada pasaba, buscando frutas en las calles, pensamientos en las praderas y el resultado es el siguiente: que todos tenían razón y yo dormía mientras tanto. Por eso agreguen a mi pecho no sólo piedras sino sombra, no sólo sombra sino […]
"Recuerda: estos frágiles instantes que caminan hacia el olvido no son la vida, somos nosotros. Ella seguirá distante, no va a pedir disculpas ni ha…
Para no pensar rezo un avemaría tras otra cada Dios te salve deja un resquicio y te apareces una mañana cuando desperté y me mirabas por la carretera Lima-Tacna, en medio de la neblina tú, manejando; yo, a tu lado; cuando me pediste que acompañara tu tristeza de peña en peña, y Eloísa Angulo nos dedicó una canción: me llevaste a Cieneguilla y nos besamos como cuando nos amábamos; tú y yo por las calles de Buenos Aires una tarde en París María eres llena de gracia y aparece una muchacha a la que amas no me quieres mirar más […]
“Te decía en la carta que juntar cuatro versos no era tener el pasaporte a la felicidad timbrado en el bolsillo, y otras cosas más o menos serias como dándote a entender que desde antiguamente soy tu cómplice cuando bajas a los arsenales de la noche y pones toda tu alma y la respiración perfectamente controlada, por mantener en pie tus rebeliones tus milicias secretas a costa de ese tiempo perdido en comerte las uñas, en mantener a raya tus palpitaciones, en golpearte el pecho por los malos sueños, y no sé cuántas cosas más que, francamente, te gastan la […]
Otros recuerdan los jardines falsos del amor y los días en que amaron o creyeron amar, y otros, los libros leían de niños y marcaron su vida para siempre, ya que nunca pudieron entender cómo es el mundo. Y todos se consuelan de esta forma e incluso se entusiasman cuando sienten que la memoria puede moldearse a voluntad y dar lo que no daban el amor, los jardines y los libros. Yo recuerdo las cosas que no hice: las campañas de mayo sobre todo.
No en bronces, que caducan, mortal mano, Oh católico Sol de los Bazanes (Que ya entre gloriosos capitanes Eres deidad armada, Marte humano), Esculpirá tus hechos, sino en vano, Cuando descubrir quiera tus afanes Y los bien reportados tafetanes Del turco, del inglés, del lusitano. El un mar de tus velas coronado, De tus remos el otro encanecido, Tablas serán de cosas tan extrañas. De la inmortalidad el no cansado Pincel las logre, y sean tus hazañas Alma del tiempo, espada del olvido.
Bendita sea la terrible belleza de Franz Kafka creyéndose un insecto entre nosotros, hasta su recuerdo acudo en busca de consuelo. Mi cabeza es un volcán que nunca duerme, junto a mí todo es hoy El jardín de las delicias pintado por El Bosco. Nada entiendo. Estoy subida en el tejado, ya no leo los periódicos, leer la prensa cada día, es abrir una pequeña tumba de papel. No sé quién soy. El siglo a mi alrededor es incomprensible. En aras del método, hemos abandonado la búsqueda de la belleza. Nos estrellamos