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Oh, los anhelos de mi amor insanos. Quiero empañar tus límpidos cristales y ver palidecer esos corales sobre las perlas de tu boca ufanos. Quiero que llore, herida en sus arcanos, tu fuente de rosados manantiales y que tiemble en tus tiernos maizales la panoja rindiéndome sus granos. Yo quiero ser tu vórtice y tu freno; en el oleaje de tu amor, la roca; noche en el sol de tu mirar sereno; sol en la noche que tu trenza evoca; serpiente en los nidales de tu seno; y abeja en los panales de tu boca.

I. En esta lengua que hablo, en estas frases de un eco cuántas voces viven, cuánto eres la inmortalidad, lengua de plurales que siendo una eres metáfora de aquello que siendo uno es lo diverso. El todo te contiene y tú contienes esa palabra: Universo. Porque de qué otro modo podrían vivir en estos verbos, en estas sonoridades, en estos silencios y alturas, tantas sombras que fueron y tantas que serán mañana: de las que serán ya están las palabras en las bocas y estuvieron en la luna sangrienta de Quevedo, en la mañana en que Díaz de Vivar tomó […]

Diez años vivió Belerma Con el corazón difunto Que le dejó en testamento Aquel francés boquirrubio. Contenta vivió con él, Aunque a mí me dijo alguno Que viviera más contenta Con trescientas mil de juro. A verla vino doña Alda, Viuda del conde Rodulfo, Conde que fue en Normandía Lo que a Jesu Cristo plugo; Y hallándola muy triste Sobre un estrado de luto, Con los ojos que ya eran Orinales de Neptuno, Riéndose muy despacio De su llorar importuno, Sobre el muerto corazón Envuelto en un paño sucio, Le dice: «Amiga Belerma, Cese tan necio diluvio, Que anegará vuestros […]

I Kornelius, el poeta resfriado, iba para una fiesta. Llevaba un sobretodo sobre el brazo y un sombrero en la testa. Una camisa blanca y una rosa en la solapa negra. II Y Kornelius el alto renombrado poeta al salir a la calle saludó a su colega el famoso Francisco de Quevedo Villegas. Estaba lloviznando -el ciclo sin estrellas mostraba a los humanos una sonrisa negra- y Kornelius, el alto renombrado poeta se resfrió esa noche sin que se diera cuenta. III El salón se alistaba todo para la fiesta. Estaba el rey, la reina y la corte suprema, el […]

A Jacinto Benavente ¡Qué bonita es la princesa! ¡Qué traviesa! ¡Qué bonita! ¡La princesa pequeñita de los cuadros de Watteau! ¡Yo la miro, yo la admiro, yo la adoro! Si suspira, yo suspiro; si ella llora, también lloro; si ella ríe, río yo. Cuando alegre la contemplo, como ahora, me sonríe… Y otras veces su mirada en los aires se deslíe, pensativa… ¡Si parece que está viva la princesa de Watteau! Al pasar la vista hiere, elegante, y ha de amarla quien la viere. … Yo adivino en su semblante que ella goza, goza y quiere, vive y ama, sufre […]

"¿Es verdad que te gusta verte hundida en el mar de la música; dejarte llevar por esas alas, abismarte en esa luz tan honda y…

Monsieur Dupont te llama inculto, porque ignoras cuál era el nieto preferido de Víctor Hugo. Herr Müller se ha puesto a gritar, porque no sabes el día (exacto) en que murió Bismark. Tu amigo Mr. Smith, inglés o yanqui, yo no lo sé, se subleva cuando escribes shell. (Parece que ahorras una ele, y que además pronuncias chel.) Bueno ¿y qué? Cuando te toque a ti, mándales decir cacarajícara, y que donde está el Aconcagua, y que quién era Sucre, y que en qué lugar de este planeta murió Martí. Un favor: Que te hablen siempre en español.

La dulzura de ciertas palabras como ‘nosotros dos’. Deambulo solitario entre los besos. De mis soledades vengo no vuelva a mis soledades. Sentí que la eternidad será esstar juntos los dos. Dios que me quiere como si yo fuera Dios. Alguna vez yo seré experto en amores en tu cama, entre las sábanas. Sexo de Dios.

Nadie le habla porque saca la lengua a la menor provocación. ¿Quién podría soportar sus caprichos, su salada fruición de niña? Es larga, tácita, sepulcral (me refiero a su lengua). Nadie quierr ser víctima de sus movimientos espontáneos. Por mucho que lo desee, no puedo librarla de su propia falacia. La resignación de los hombres es la pereza de los astros. Mi sombra lo sabe. Lo peor es que lo dice abiertamente en los bailes, en los torneos, en las fiestas de gala, en los conciertos, en los clubes deportivos, en las recepciones que se organizan para dar la bienvenida […]

El vecino Domingo ha desollado un cerdo adentro de su cuarto. La sangre salpicó el marco de la puerta. Unas gotas quedaron suspendidas en el mosquitero hasta que se secaron con el viento. Comimos sobre el piso quebrado por la higuera después las mujeres lavaron en voz baja y los hombres durmieron vestidos a la sombra. La escoba silenciosa le disputa el rumor a los canarios. Debe ser Carmencita pensando en otras cosas.

Todo es tranquilidad en tu presencia. Contiguo el mundo entero es nuestra casa a cuya vera el tiempo lento pasa dándole eternidad a la experiencia. Más qué desolación y qué inclemencia, qué cruel angustia la que me traspasa, qué ardiente sed de ti la que me abrasa en el desierto de tu larga ausencia. Vuelve a llenar de sol, calor y vida mi cuerpo que se ajusta a tu medida y mi alma que hace veces de la tuya. Ven a calmar las ansias de mi pecho, y a llenar el vacío de tu lecho para que mane miel y […]