No puede permitir naturaleza que tan escaso amor te haya humillado, sin la jugosa avena entre los dientes, sabiendo que morir es lo postrero. Hablaron de tu hora. ¿Quién el destino sabe? Te conocí airoso. Morabas una cuadra con ramilletes verdes. Vaho de la rosada boca advertía tu sueño, inquieto a veces, por cosquilleo de hormigas rubias sobre el brillante pelo de las ancas. De juventud los ojos marcaban la frontal fisonomía, cabeza hermosa atraía de admiración el gesto de quienes al pasar verte pudieron. Solo ahora, en el declive de la colina que recibió tus siestas, recién cortado el […]
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12,749 poemas"Desengañémonos: aquellos que más nos quieren no nos convienen nunca. Acaban siempre por tener que tomar alguna decisión muy grave; nos dejan. Cuando unos días…
(and in my mind I still need a place to go) sobre esta cama donde se acostó el mar y se guardaron las cenizas de alejandría y las hormigas almacenaron las provisiones durante el verano del holocausto y la más despreciable hechicera escribió su recetario para exterminar el mal de amor en la mismísima cama donde la maja y las venus posaron donde juana la loca veló a felipe el hermosos por siete provincias donde el espíritu santo fecundó a maría aquí en la única cama traficada por fenicios que sirvió de mapa para barbarroja y fue alfombra mágica del […]
Todo ha florecido en estos campos, manzanos, azules titubeantes, malezas amarillas, y entre la hierba verde viven las amapolas. El cielo inextinguible, el aire nuevo de cada día, el tácito fulgor, regalo de una extensa primavera. Sólo no hay primavera en mi recinto. Enfermedades, besos desquiciados, como yedras de iglesia se pegaron a las ventanas negras de mi vida y el sólo amor no basta, ni el salvaje y extenso aroma de la primavera. Y para ti qué son en este ahora la luz desenfrenada, el desarrollo floral de la evidencia, el canto verde de las verdes hojas, la presencia […]
Si volviera sería sólo fantasma aunque hojas de palmera abaniquen mi rostro tu no me veras como en aquellas noches de vigilia en mi rebelión…
No de fino diamante o rubí ardiente (Luces brillando aquel, este centellas) Crespo volumen vio de plumas bellas Nacer la gala más vistosamente, Que obscura el vuelo, y con razón doliente, De la perla católica que sellas, A besar te levantas las estrellas, Melancólica aguja, si luciente. Pompa eres de dolor, seña no vana De nuestra vanidad. Dígalo el viento, Que ya de aromas, ya de luces, tanto Humo te debe. ¡Ay, ambición humana, Prudente pavón hoy con ojos ciento, Si al desengaño se los das y al llanto!
Cómo decir, amor, en qué momento te rompes dulcemente entre las manos, sin quejas, sin recuerdos, sin arcanos y tal vez sin temor ni sufrimiento. Cómo volver a amar, qué sentimiento de elementos divinos o profanos puede reverdecer entre desganos, en la etapa final del desaliento. Pregunta al corazón por qué no cree, pregúntale al mirar qué cosas lee, pregunta al labio cruel por qué no besa, y te dirán, sin duda, su fatiga del amor fiel o la pasión mendiga, su falta de esperanza o de sorpresa.
Mirar desde la altura de un padrenuestro las azoteas envueltas en la niebla, los amores furtivos, las peleas de vecinos y las cabezas de los paseantes, es un oficio que se pierde en los balcones de las viejas usureras y escurridizas como lentejas en días de hambre. No hay nada como ir en pos de la puerta deseada sobre los pies desarmados de cadenas, libres de pisar las colonias de hormigas que acampan y duermen debajo de los árboles; caminar sin tiempo y sin penitencias para dejar en la tierra, al menos una leve huella de pisadas.
Y sobre aquella especie de amuleto plateado prendido en su chaqueta, que me hizo esconder -era un regalo de ella- a media noche, no escribir un poema.
Milagros de Nuestra Señora – versos 401 a 460 III Leemos de un clérigo que era tiestherido, ennos vicios seglares ferament embevido; peroque era locco, avié un buen sentido, amava la Gloriosa de corazón complido. Comoquiere que era en ál malcostumnado, en saludar a ella era bien acordado; nin irié a la eglesia nin a ningún mandado, que el su nomne ante non fuesse aclamado. Dezir no lo sabría sobre quál ocasión ca nos no lo sabemos si lo buscó o non, diéronli enemigos salto a est varón, ovieron a matarlo: ¡Domne Dios lo perdón! Los omnes de la villa […]
Señor de la despedida, su última intervención será la más perfecta. Rápidamente se aleja de la luz más cruda como escorpión atento a todo acontecimiento del subsuelo. Todavía bajo la impresión de lo que acaba de presenciar, vuelve hacia atrás la cabeza. La posición de su cuello denota la angustia del descenso y la necesidad de renacer para la esperanza, para el socorro. Su colocación y disposición quedan completados por el tornasol de la hórrida luz volviendo sobre él.
"Viene la luna en su gala de esfera vestida de carmesí y arranca licores de las bocas, con su sonrisa helada fascina jovencitas que estremecidas…