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Asimilar horizontes. ¿Qué importa si el mundo es plano o redondo? Imaginarse como disgregado en la atmósfera, que lo abraza todo. Crear visiones de lugares venideros y saber que siempre serán lejanos, inalcanzables como todo ideal. Huir lo viejo. Mirar el filo que corta una agua espumosa y pesada. Arrancarse de lo conocido. Beber lo que viene. Tener alma de proa.

"Hoy me mira la luna blanca y desmesurada. Es la misma de anoche, la misma de mañana. Pero es otra, que nunca fue tan grande…

A Enrique Fernández Ledesma. INVITACIÓN De tu magnífico traje recogeré la basquiña cuando te llegues, o niña, al estribo del carruaje. Esperando para el viaje la tarde tiene desmayos y de sus últimos rayos la luz mortecina ondea en la lujosa librea de los corteses lacayos. No temas: por los senderos polvosos y desolados, te velarán mis cuidados, galantes palafreneros. Y cuando con mil luceros en opulento derroche se venga encima la noche, obsequiará tus oídos con sus monótonos ruidos La serenata del coche. EN CAMINO Al fin te ve mi fortuna ir, a mi abrigo amoroso, al buen terruño […]

A veces me parece que no debo continuar navegando en tu marea, que con furia la proa me golpea… Y mi gran osadía desapruebo. Ante tu oleaje inmenso me conmuevo. Al sentir de tus aguas la pedrea, comprendo la locura de mi idea y a seguir adelante no me atrevo. Retornar, sin embargo, es peligroso y continuar la lucha más honroso… Ya me jugué la vida al empezar este viaje que no tendrá regreso… Ahora, felizmente lo confieso, ¡en tus aguas deseo naufragar!

Un patio de la Víbora donde la sombra crece hasta el silencio en árboles y hierbas y amarguras y llagas del adobe, tiene también palmeras de otro mundo grabadas en el aire quieto. Salir al patio, entrar en el aroma ruinoso de los años, es un poco viajar al otro extremo de la vida y estar como no estando, en la penumbra de donde todo viene, adonde todo se va, por fin, a ser silencio.

Uno de los trabajos más difíciles para un ángel es aprender a volar en el sueño de un moribundo. *** Aquél ángel volaba lento con las alas empapadas de sangre y el llanto de una ciudad bombardeada. *** Hay un rincón del sueño en donde mi recuerdo ha guardado un pedazo del mediterráneo. Allí, sirenas y delfines juegan entre espacios de ángeles y mar azul. Es fácil verlos y sentirlos en el letargo de mi almohada, pero no hay que padecer de estrellas del ocaso ni de barcos en la alborada. *** El trabajo es miserable, decía uno. Hay ángeles […]

Me ha dado por creerme Penélope hermosa y bienamada: tejedora sí soy para que alienten los que habrán de morir y es la mía la almohada más llorada del siglo Si yo fuera Penélope suelo que yo pisara sería Ítaca: al regresar Ulises se quedara Quién cantará tus viajes infinitos Penélope: tu Ulises era apenas un chiquillo chapoteando en la fuente y aventurera inmóvil trascendías como un rayo de luz sobre la tela confiscada a los dioses: tejida sueño a sueño Hilo a prueba de nortes y de ausencias con fibra de cereal desenlazado… Y mientras tu hombre frágil de […]

Y tómate tu tiempo por las islas Ulises que te mides con las olas: haz escalas imponderables alquílate a las albas mercenarias bebe filtros de olvido Ítaca por fin no tiene alas nuestro lecho resume hondas raíces y estoy hecha a medida de tu sueño: pastora de los vientos terror de pretendientes doctorada en esperas y matices viajo sin un desmayo la tela de los dioses y aún me sobra tiempo para zurcir crepúsculos

Te has dado a la pasión de los espejos quijote de los mares: echas tu vida a pique por la fama te das brillo en los hombros y crees que los gigantes se convierten en rústicos delfines Se te detiene el tiempo en los palacios donde cantan tus glorias y lloras a luz viva los recuentos de olvido: con bravo sacramento comulgas propia vida en canto ajeno Ah si te desbautizaras…llegarías

No basta con tejer para la espera es preciso viajar: volar la pluma por la ternura encuadernada en sueños: chalupa más sutil cóncava y ágil que las viriles naves de Ulises intermitentemente prisionero Madre isla que estás venida a remos convertida en solar de pretendientes: infundiendo los viajes: ¿quién guardará tus playas de naufragio? Penélope no está: queda su imagen

Año tras año diste muerte a los tercos pretendientes que orillaban mi patio: desde fuera del tiempo los vencías antes aun de divisar la playa en que nos damos cita Y yo que los quería ya de tanto tejer por destejerles y por tanto reclamar tu mirada los veía morir uno tras otro a golpes de infinito tiernamente inmutable Así murió el que me entreabría las ventanas del alma murió el que sepultaba las llaves de mi nombre en el océano: murieron porque aún no había Dios ni trinidad ni magia Y cada primavera yo volvía a proyectar torneos estivales […]

¿Quién canta y con qué voz me sueña aquel color en la mirada? Tejiendo la marea entre las islas ¿qué voces silenció el fragor del tiempo? Salvo la soledad que vuela dentro tal parece que nadie vive: pero vibra la estela adamantina de la tela que voló sobre el mar Este que fuera cuento es vida en mí y de una cierta isla hará la historia