No crean que te espero porque sé que vendrás a alzar tu casa de las aguas hambrientas o de los pretendientes Te espero porque estás: nunca te has ido a los asuntos vanos (las paredes te conocen la voz en las estancias más calladas) y todas las pisadas se someten al ritmo de tus pasos y hasta la soledad toma tu rostro al borde de mi almohada
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12,749 poemasA Joaquín Hernández Armas
Siempre amanece por las calles del invierno. Arremete la lluvia tras los árboles con rigores de lápida y frescura. Siempre amanece por los miradores del viento, en la lengua del Lima lamiéndonos la vista. De ahí la lejanía, la penumbra ojival que dan los pórticos, la bruma derretida, la piedra minuciosa. De ahí los peregrinos, los ángeles remisos, la iglesia diminuta; también los prosadores. Yo recuerdo la cuesta de las nubes en el seno infecundo de los funiculares. os poentes, sin duda, carregados de azul, entre vielas estreitas alumbrar las mansiones, traducir las cartelas bajo el pez fronterizo de las […]
Firman su sentencia de muerte los que publican su vida en algunos versos incipientes que les quitan el amor, los sesos, los días. Pero esto no lo digo yo, sino el idiota ese del espejo. Por eso me da risa.
Aquí estoy, desenfrenada estrella, desatada, buscando entre los hombres mi víctima de luz. A ti he llegado. Hay algo de universo en tu mirada, algo de mar sin playa desembocando cauces infinitos, algo de amanecida nostalgia entretenida en imitar palomas… Mirarte es verme entera de luz rodando en un azul sin barcos y sin puertos. Es inútil la sombra en tus pupilas… Algún soplo inocente debe haberse dormido en tus entrañas. Eres, entre las frondas, mi víctima de luz. Eso se llama amor, desde mis labios. Tienes que olvidar sendas, y disponerte a manejar el viento. ¡A mis brazos, iniciado […]
Canto 10 Victoria, sí, sentido sobre la razón, madre de instinto, ser de mis espacios, fin de todos los tiempos y principio de todo lo que crece, nada y vuela, germen del fuego y de la música, memoria inamovible de la luz. Cuanto hay de cierto nace de tu risa; la esperanza son tus ojos, mientras el futuro duerme, tibiamente acariciado, entre tus manos. La otra vida eres tú, la que se construye de sueños, la real desencadenada que viene del fondo de lo humano y a él retorna, amorosa; raíz de la especie luchando contra la sangre inútil, dulzura […]
"Vida: sella mi pacto contigo. Hunde tus brazos azules por el arco de mi boca, derrámate como un río por las salobres galerías de mi…
La luz es importante para la respiración de los peces y la movilidad de las esporas. El sabor de la sandía es rojo. El sueño del mar es verde. Un vaquero juega con una vaca pinta en la sala de su casa. Una mujer desnuda, a cualquier hora del sueño, es un peligro para el tráfico. Gonzalo Rojas piensa en Monterrey. El río suena: la fórmula del vidrio es inversamente proporcional a la vida de los peces y al destello de las esporas. La textura de una mata de pelo aparece en la lente del microscopio como una bugambilia imaginada […]
"Vivo allí donde el sol no entra ni pan ni nadie con prisa siempre con el corazón en el correo persiguiendo recetarios perdidos en valijas…
Una trama vibrante de palmeras agitadas: maracas sigilosas. El pájaro que pica las maderas la muerte coserá sobre las cosas detenidas y oscuras: donde late como una gota de mercurio cálido la limadora luz -no el plata mate del agua del estanque, el fulgor pálido del limo verdinoso -nunca anida. Buscan así los animales franjas de claridad. Se instalan en la herida del resplandor. Y chillan en sus zanjas cuando los ojos saja el amarillo- blanco del mediodía: es un cuchillo.
https://www.poemas-del-alma.com/genaro-ortega-gutierrez-vida-intima-de-la-pleura.htm
Demasiados modos de interpretar la lluvia ofrecen las películas; demasiados modos, demasiados ojos y del todo excesiva esa facilidad como de postal ridícula con que a medias entre copa y cigarrillo los maquillados gestos de una imagen sopesan, trituran, absorben y administran distancia de muchacha; excesiva y también ridícula, eso, más o menos eso es lo que me digo cuando repaso el manual de adioses de mi vida y desde él comprendo que es del todo cierto aquello de que no suicidarme es algo que siempre me dio mucho trabajo, que no suicidarme ausencia, clínica y demás patéticos retratos desbocados- […]