Ya tú no importas, ni tu amor conmueve, Ni yo soy en tus días la emoción dulce y leve que como brisa tibia pasó por tu desierto; porque tu amor ha muerto y mi pasión ha muerto. Pero sobre tu mesa reposa mi estatuilla: Y al pasar de los años y al caer nuestra arcilla, Seguirá reposando sobre la misma mesa Sin que nadie pregunte al mirarla en la mesa Si es el mudo tributo de una huesa a otra huesa. La pasión ha volado; Pero hay ciertos residuos que en el alma han quedado, Y noto cuando pasas por […]
Todos los poemas
Explora, filtra y descubre poemas por emoción, tema, longitud o movimiento.
12,749 poemasOtra vez es tiempo de ir a la montaña a buscar una cueva para hibernar. Voy sin mentirme: la montaña no es madre, sus cuevas son como huevos vacíos donde recojo mi carne y olvido. Nuevamente veré en las faldas del macizo vetas minerales como nervios petrificados, tal vez en tiempos remotos fueron recorridos por escalofríos de criatura viva. Hoy, después de millones de años, la montaña está fuera del tiempo, y no sabe cómo es nuestra vida ni cómo acaba. Allí está, hermosa e inocente entre la neblina, y yo entro en su perfecta indiferencia y me ovillo entregado […]
"Como alcachofa que una a una se deshoja. Sin supuesta superioridad de sabiduría Sin el remordimiento del justiciero Sin la baba del defensor del orden…
Despacio cae la lluvia Se confunde con las lágrimas. ¿Será la muerte que ronda? ¿El abrigo de la vida errónea que envuelve? Una bruma densa y oscura Borra los pensamientos. Pasos perdidos se deslizan en las paredes. El aire es más denso. No es nadie, no es nada Sólo el otoño ansioso de la primavera. La muerte seduce, No encuentra su guadaña, Las pasiones ciegan el corazón -Reprocha― La lluvia acaba, se esfuma la niebla Entre cenizas y tortuosos senderos, Este corazón añun sigue latiendo.
¡Oh hijo de los dos Hisam! el más generoso de los hombres, el mejor pasto para quien lo anda buscando. ¡cuando entra en el combate, blandiendo su lanza, tiñe su extremo de pusísimo rojo! Decidle: ¡Oh el e más preclaro linaje de todos los humanos de noble estirpe por sus padres y abuelos! Has sido generoso conmigo y no has consentido en mi injusticia: por ello has de ser siempre alabado. Si acampo, me cubres con tus dones, y si parto, me das el viático para el camino.
La tabaquera de mi tío Jacinto: de aquel mi tío abuelo a quien yo conocí de rapazuelo… Tabaquera que encontrarme suelo junto al estuche de peluche y broche que enmarca una belleza de mujer, en el azogue viejo de un primitivo Daguer grabado sobre un espejo. Tabaquera de negra goma que incrustan flores de nácar y que trasciende a haba tonka. ¡Qué bueno era aquel tío del alma suave y de la voz tan ronca! Hoy es su tabaquera la taquilla donde compro boletos de pasaje para un viaje: viaje de ensoñación, donde por equipaje, único llevo mi corazón… Sitios […]
Hay una Dolorosa que une las manos puras; Una agria calavera de enigmática mueca; Una ojival ventana que en limitar se obceca El abrupto paisaje de perennes alturas Un flagelo que sabe de piadosas torturas Y en celestes abrojos las tentaciones trueca; Una vieja clepsidra – dijerase una rueca En donde hila la hermana muerte vidas futuras -. Y una escultura, en fin de Cristo en el madero, Símbolo del amor que tortura y redime, Y separa la existencia: vía, verdad y luz. El espíritu tiende a la ciencia sublime, La voluntad persigue el divino sendero, Mas el cuerpo se […]
Un vuelo de azules mariposas Le inundaba la frente Y los pasos menudos del rocío Verdecían el musgo Empurpuraban más a los geranios Y agitaban…
Los pobres viajan, en la central de autobuses levantan los cuellos como gansos para mirar los letreros del autobús. Sus miradas son de quien teme perder alguna cosa: la valija que guarda un radio de pilas y una chaqueta que tiene el color del frío en un día sin sueños, el sandwich de mortadela en el fondo de la bolsa, el sol del suburbio y polvo más allá de los viaductos. Entre el rumor de los altoparlantes y el acelerar del autobús temen perder su propio viaje oculto en la niebla de los horarios. Los que dormitan en los asientos […]
Esta desnuda playa, esta llanura de astas y rotas armas mal sembrada, do el vencedor cayó con muerte airada, es de España sangrienta sepultura. Mostró el valor su esfuerzo, mas ventura negó el suceso y dio a la muerte entrada, que rehuyó dudosa, y admirada del temido furor, la suerte dura. Venció otomano al español ya muerto, antes del muerto el vivo fue vencido, y España y Grecia lloran la vitoria, pero será testigo este desierto que el español muriendo, no rendido, llevó de Grecia y Asia el nombre y gloria.
"Padres: aunque intuyo un vacío que sólo con dolor podrá el tiempo llenar, estos últimos años vuestros son, en verdad, los más bellos años míos;…
Busco tu corazón. Hacia ti vuelvo. Dame mi soledad, mi viento estremecido, mi universo. Desnuda de toda ansia, de toda vanidad, a ti me entrego. Ya no cantan mis ríos; desfallecen. Ya no claman mis bosques. ¿Es la muerte? Nada respondes. Subes, inacabable, eterno. Nada respondes, río de sangre y sombra, pero clavado allí, yo te presiento.