No me contéis más cuentos, que vengo de muy lejos y sé todos los cuentos. No me contéis más cuentos. Contad y recontadme este sueño. Romped, rompedme los espejos. Deshacedme los estanques, los lazos, los anillos, los cercos, las redes, las trampas y todos los caminos paralelos. Que no quiero, que no quiero, que no quiero, que no quiero que me arrullen con cuentos, Que no quiero, Que no quiero, Que no quiero, Que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos, que no quiero, que no quiero, que no quiero, que no quiero que me […]
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12,749 poemasLos blancos lilios que de ciento en ciento, Hijos del Sol, nos da la Primavera, A quien del Tajo son en la ribera Oro su cuna, perlas su alimento; Las frescas rosas, que ambicioso el viento Con pluma solicita lisonjera, Como quien de una y otra hoja espera Purpúreas alas, si lascivo aliento, A vuestro hermoso pie cada cual debe Su beldad toda. ¿Qué hará la mano, Si tanto puede el pie, que ostenta flores, Porque vuestro esplendor venza la nieve, Venza su rosicler, y porque en vano, Hablando vos, espiren sus olores?
Por el valle claro vienen a enterrar al hombre que nunca divisó la mar. Era un campesino de lento mirar mediero tranquilo de la soledad. Cosechó los trigos de ajena heredad y se fue apagando corazón en paz. Era casi tierra, casi claridad, casi transparente rama de verdad. Tuvo una alegría: la de cosechar. Tuvo una tristeza: ya no sabe cual. Por el valle claro lo despedirán tréboles y alfalfas de verde mirar. Aguas del estero dirán un cantar por el campesino que nunca vio el mar. Cuando lo sepulten, alguien llorará. y en el valle puro todo será igual.
"Dale, dale, la mano que sostiene en lo alto la linterna empieza a aflojar, es ahora, da dos pasos, uno, dos, tus primeros sigilosos pasos…
Tu, del sur, de esa tierra que huyendo de los trópicos se sumerge en el río; de allá donde se borran las fronteras del alba, de allá donde florece la arena en la simiente, de allá trajiste, niña, tus ojos de agua y malva. En las manos de espuma del viento sur crispado tú viniste, pequeña; aún están tus cabellos aromados de espigas y de campos tranquilos, y hay un verde remoto de movidos maizales en tus ojos, sureña. Del norte va mi voz en brújula de sueños buscando abierta y dulce la rosa de los vientos para saber del […]
Una deliberación del ala y la tormenta es lo que cae cuando la agria balandronada de los sueños se pega al paladar y el muchacho despierta en la mañana penetrando el espejo con un grito. La estridencia que acecha en la materia de los violoncellos, el enemigo bosque turgente como una curva embreada, someten bruscamente su furor y su régimen. Y el muchacho despierta en el silencio tatuado por el vuelo de un mosquito y el terror se evapora con el sol que empuja levemente al aire perezoso. No ha crujido la rama ni se ha partido el trueno y […]
Para Coral Bracho No conocimos la experiencia de un mantel a cuadros sobre la hierba, no presenciamos la huida de un sombrero de paja con el viento. Quizás segar el campo hubiera sido útil como importante es para las mujeres lavar la ropa juntas, contarse anécdotas que jamás sucedieron. No existió tiempo, el necesario, para la contemplación. Demasiados acres nos alejaron de la ilusión posible, del paso de la hormiga por la pierna.
El no el no inóvulo el no nonato el noo el no poslodocosmos de impuros ceros noes que noan noan noan y nooan y plurimono noan al morbo amorfo noo no démono no deo sin son sin sexo ni órbita el yerto inóseo noo en unisolo amódulo sin poros ya sin nódulo ni yo ni fosa ni hoyo el macro no ni polvo el no más nada todo el puro no sin no
"En el sitio de las olas, pozo. Barco de frágiles vértebras, donde existo. Se hiela la memoria al borde de un seno oscuro, ciego. Exilio.…
Ahora debía yo también comerme una manzana, si hubiera estado a solas conmigo mismo, visto ya lo que no debía verse, esto y aquello oculto durante años, y nada fue tan sobrio, pero seguía siendo oscuro. El patio asolado, el ave en el ventanuco. Ninguna desesperación. Ningún canturreo agónico. Sólo la lenta letanía y el infinito fin. Que alguien reclame lo que fue devuelto. Alguien ya sin odio, sin gesto. Selva sin espesura. Y diga: Ah, Ossip, querido así que tú también querías una segunda oportunidad ? entre dos trenes veloces. El ojo se desplaza como una oscura nube. No […]
"Al otro lado me dijeron los viejos se van convirtiendo en árboles viejos también sin hojas en el lado del sol aguardando sin saber qué,…
Días negros cual los días de parada indiferencia de dios antecreador. (Todo duro, entero todo, en mole de un orden negro, como un yo tan sólo yo.) De pronto, un día de gracia, todo me ve con mis ojos, me parto en mundos de amor.