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"La gente de símbolos ojerosos y rutinarios Los payasos Los acróbatas Los equilibristas La población de estrellas Los que se retocan Los que saltan Los…

(a Carlos Hermosilla Alvárez) Yo habitaba las moradas silenciosas de tus ojos. Cuando cerrabas los párpados, escribía tu nombre o cerraba tus besos. Tenías la frente alta y limpia de las primeras albas, donde nacen las plumas con trinos y se recuerdan los sueños. Blanca, como un aclarar con una estrella olvidada o viento que se viene desde un bosque de alerces y pasa tocando las campanas de los pueblos sin guitarras, sin cantoras ni aguardiente, y volteando naranjas, en los patios con charcas y ranas y un escondido trébol de cuatro suertes. Quizá, en color de marea en muerte […]

Llena de dulcedumbre, te dejaré la flauta de mi cuerpo, su murmúreo penar alejandrino, el sigiloso arroz de mis mejillas. Y, de mi oculto lagar, te daré vino umbroso, fiel, sereno.

Para Jorge Esquinca El poeta no duerme: viaja por la cuerda del tiempo. El poeta está hecho de memoria: por eso lo deshace el olvido. El poeta no descansa: el tiempo lo desgasta para probar que existe.

Te hablo y mis palabras se rompen en el borde de tu sueño, se entretejen con él, se mudan. Me das la mano y no recibo tu mano en mi sueño, porque allí no penetra tu mano que se hace otra para ser mía. Alguien dice algo según su sueño y alguien otro lo oye desde el suyo. Alguien entrega algo a algún otro y este otro recibe otro algo. Si me contaras tu secreto no lo comprendería. Paso mi palma delante de tus ojos y no me reconoces.

En un huerto de Fray Luis Suéñame suéñame aprisa estrella de tierra cultivada por mis párpados cógeme por mis asas de sombra alócame de alas de mármol ardiendo estrella estrella entre mis cenizas Poder poder al fin hallar bajo mi sonrisa la estatua de una tarde de sol los gestos a flor de agua los ojos a flor de invierno Tú que en la alcoba del viento estás velando la inocencia de depender de la hermosura volandera que se traiciona en el ardor con que las hojas se vuelven hacia el pecho mas débil Tú que asumes luz y abismo […]

"Habitaba un infierno íntimo y clausurado, sin por ello dar muestras de enojo y contrición. En el club le envidiaban el temple de sus nervios…

"Señor, salva este momento. Nada tiene de prodigo o milagro como no sea una sospecha de inmortalidad, un aliento de salvación. Se parece a tantos…