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I De lo que fue un amor, una dulzura sin par, hecha de ensueño y de alegría, sólo ha quedado la ceniza fría que retiene esta pálida envoltura. La orquídea de fantástica hermosura, la mariposa en su policromía rindieron su fragancia y gallardía al hado que fijó mi desventura. Sobre el olvido mi recuerdo impera; de su sepulcro mi dolor la arranca; mi fe la cita, mi pasión la espera, y la vuelvo a la luz, con esa franca sonrisa matinal de primavera: ¡Noble, modesta, cariñosa y blanca! II Que te amé, sin rival, tú lo supiste y lo sabe […]

Urnas plebeyas, túmulos reales Penetrad sin temor, memorias mías, Por donde ya el verdugo de los días Con igual pie dio pasos desiguales. Revolved tantas señas de mortales, Desnudos huesos y cenizas frías, A pesar de las vanas, si no pías, Caras preservaciones orientales. Bajad luego al abismo, en cuyos senos Blasfeman almas, y en su prisión fuerte Hierros se escuchan siempre, y llanto eterno, Si queréis, oh memorias, por lo menos Con la muerte libraros de la muerte, Y el infierno vencer con el infierno.

Ese vago clamor que rasga el viento es la voz funeral de una campana; vano remedo del postrer lamento de un cadáver sombrío y macilento que en sucio polvo dormirá mañana. Acabó su misión sobre la tierra, y dejó su existencia carcomida, como una virgen al placer perdida cuelga el profano velo en el altar. Miró en el tiempo el porvenir vacío, vacío ya de ensueños y de gloria, y se entregó a ese sueño sin memoria, ¡que nos lleva a otro mundo a despertar! Era una flor que marchitó el estío, era una fuente que agotó el verano: ya […]

Yo vi del rojo sol la luz serena turbarse, y que en un punto desaparece su alegre faz, y en torno se oscurece el cielo, con tiniebla de horror llena. El Austro proceloso airado suena, crece su furia, y la tormenta crece, y en los hombros de Atlante se estremece el alto Olimpo, y con espanto truena; Mas luego vi romperse el negro velo deshecho en agua, y a su luz primera restituirse alegre el claro día, Y de nuevo esplendor ornado el cielo miré, y dije: ¿Quién sabe si le espera igual mudanza a la fortuna mía?

I Muerte, fatal término, ausencia por siempre. Sólo el campo yermo que nos recibe, de su tierra, nuevo abono. Nunca más la fragancia de la brizna de hierba ni el arder de encendidos leños; tampoco la fina llovizna de la ola rompiente en el rostro de frescura ávido. II «Era nuestra madre», dirán después los hijos con ternura en los ojos. El dolor de la ausencia, olvidados objetos mañana joyas auténticas. «Ella decía…», repetirán las frases antes molestas a causa de desgano o ansias de silencio o sueños de libertad. Sílabas musicales enhebrarán palabras en recuerdos imperiosos, desesperación de volver […]

En desmayada beldad De una rosa, sol de flores, Con crepúsculos de sangre Se trasmonta oriente joven. Cortóla un dentoso arado Que, a no ser de ayal torpe, Por la púrpura que viste, Le juzgara marfil noble. Cerdoso Júpiter vibra Rayos, marfil, sobre Adonis, Y el alma que trae de Venus Hiere más, mientras más rompe. Espumoso coral vierte Que en verde esmeralda corre, Mar de sangre en quien a Venus Naufragio prepara Jove. Verdugo monstruo ejecuta De inflexible Dios rencores, Y siendo amor el vendado, Son cadahalsos los montes. «¡Ay!, fiera sangrienta, dice, Si asegundarte dispones, Advierte que en […]

[Fragmento] Éste de mis entrañas dulce fruto, con vuestra bendición, oh Rey eterno, ofrezco humildemente a vuestras aras; que si es de todos el mejor tributo un puro corazón humilde y tierno, y el más precioso de las prendas caras, no las aromas raras entre olores fenicios y licores sabeos, os rinden mis deseos, por menos olorosos sacrificios, sino mi corazón, que Carlos era, que en el que me quedó menos os diera. Diréis, Señor, que en daros lo que es vuestro ninguna cosa os doy, y que querría hacer virtud necesidad tan fuerte, y que no es lo que […]

La tarde se escurecía entre la una y las dos, que viendo que el Sol se muere, se vistió de luto el sol. Tinieblas cubren los aires, las piedras de dos en dos se rompen unas con otras, y el pecho del hombre no. Los ángeles de paz lloran con tan amargo dolor, que los cielos y la tierra conocen que muere Dios. Cuando está Cristo en la cruz diciendo al Padre, Señor, ¿por qué me bas desamparado? ¡ay Dios, qué tierna razón!, ¿qué sentiría su Madre, cuando tal palabra oyó, viendo que su Hijo dice que Dios le desamparó? […]

Le poète est semblable aux oiseaux de passage, Qui ne batissent point leur nid sur le rivage. Lamartine Voz pavorosa en funeral lamento, desde los mares de mi patria vuela a las playas de Iberia; tristemente en son confuso la dilata el viento; el dulce canto en mi garganta hiela, y sombras de dolor viste a mi mente. ¡Ay!, que esa voz doliente, con que su pena América denota y en estas playas lanza el océano, «Murió -pronuncia- el férvido patriota…» «Murió -repite- el trovador cubano»; y un eco triste en lontananza gime, «¡murió el cantor del Niágara sublime!» ¿Y […]

Para coger un pan sobre el morrillo Dando pecho y axila a los pitones, Juan, anónimo Juan, Juan Torerillo No recibiste clásicas lecciones. Para llevar a casa veinte duros Entre la chifla de inhumano coro Bebiste golpes, aspiraste apuros Y al aire al suelo al aire y siempre al toro. Del miedo, que es ingénito en el hombre, Nació el valor, congénito en el hambre; Así en la tauromaquia, Juan Sin Nombre Fue antítesis del gran José Raigambre. José, nieto de Venus y Vulcano Fue un semidiós con la esbeltez de Apolo (Frecuencia tuvo aquel Teseo hispano En liquidar seis […]