Cuando el viento sacude las chapas acá en este sur, el mismito de siempre, siento que las hendijas lloran gotitas de luz para la gente. Mari lava ropas de amigos, cocina guisos… sonríe… Yo la miro y la ternura me sabe a romero.
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12,749 poemas"El frío de un terrón de azúcar en la lengua de una taza de té de un pan que salta en rebanadas sangrientas. El oficio…
"El ojo vigila y comparte el conjuro de las seminales trompas esculpidas en la frontera: La difama Contra el diáfano suspiro el monte la monta…
"la lentitud es belleza copio estas líneas ajenas respiro acepto la luz bajo el aire ralo de noviembre bajo la hierba sin color bajo el…
"Cada vivir ha de tener su espacio, su dolor y su fiebre, su ramo de congojas. También su propio aire hecho a medida, aunque a…
¡Oh claridad que veía, oh dulzura que acababa en México! Hay sentimientos que cortan las esperanzas. Te vi como roca queda -¡las claridades pasadas!- a ti, amiga, amiga, amiga -¡Las claridades que amaba!- En México, en las alturas se perdieron las mañanas. En México, en los jardines se perdieron las palabras. ¡Oh alturas de plata fría, oh amiga de plata amarga! ¡Oh luces las que veía! ¡Jardines, albores, nada! Þ Lo que se ve con los ojos y se pierde es una idea que a veces ha de tenernos aherrojados de cadenas. A veces ha de ser agua en una […]
Los más oscuros estremecimientos a mí entre las extremidades de la noche los abandonos que crepitan cuanto vino a mí acompañado por los espejismos del deseo lo enteramente terso en la penumbra las crecidas menores ya con luna aunque el ensueño ulule entre mandíbulas transitorias las teclas que nos tocan hasta el hueso del grito los caminos perdidos que se encuentran bajo el follaje del llanto de la tierra la esperanza que espera los trámites del trance por mucho que se apoye en las coyunturas de lo fortuito a mí a mí la plena íntegra bella a mí hórrida vida
En el Día de los Enamorados, el domingo, he despedido a mi amada. Subió al ómnibus de la mano de su compañero, Que en la otra mano llevaba una guitarra remendada. Se sentaron sonrientes en el primer asiento: ella ocultaba su tristeza con un giro de sus bellos ojos, Y él estaba ya proyectando aventuras, cacerías, veladas con música. Los rodeaban nuevos amigos que aún ignoraban que lo eran: Iban a empezar a conocerse en un largo viaje, Cambiando de avión en Madrid, en Roma, hasta llegar a su destino, Su destino de médicos durante dos años. Fui a buscar […]
Este buitre voraz de ceño torvo que me devora las entrañas fiero y es mi único constante compañero labra mis penas con su pico corvo. El día en que le toque el postrer sorbo apurar de mi negra sangre, quiero que me dejéis con él solo y señero un momento, sin nadie como estorbo. Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía mientras él mi último despojo traga, sorprender en sus ojos la sombría mirada al ver la suerte que le amaga sin esta presa en que satisfacía el hambre atroz que nunca se le apaga.
Aprendí a conocer a la inconstancia y a alargar el instante que me daba, fui viviendo a medida que llegaba el tiempo en el reloj: mágica instancia. Tiempo de arena. Tiempo detenido en mi mano alfarera que soñaba aprisionar al viento que flotaba sobre mi piel, en beso convertido. Abrí los ojos. Era un nuevo día, a lo lejos el viento se mecía en la barca de un tiempo sin frontera. Ha de volver un día a mi ventana, la tarde lo traerá, tal vez mañana, suspendido en el hilo de mi espera.
Si hija, quisiera ser la madre más normal del mundo para vos. Aunque me veas siempre pateándole la cola a mis sueños corriendo ensimismada agotada loca y feliz a pesar de tanta angustia. Mi sueño más dulcito sos vos y quisiera fugarme en esta mañana de trabajo a saltar caballito tun-tun tomada de tus manos a plancharte el uniforme darte la comidita calientita dejarte en la puerta del colegio y que me des un beso y me digás hasta la tarde mamá como la mayoría de las niñas y yo te diga hasta la tarde mi amor con la cotidianidad […]
Aún no sabes hablar, mas ya tu vida para mi alma canta un hondo son: Diariamente se empapa el corazón de tu palabra torpe, tan querida. Se llena el alma de tu beso, erguida para alzarte y tenerte. Una pasión diariamente la enciende, una canción que nace de la vena más herida. Y un dulce frenesí. Tu carne siento trémula arder, rosada, tierna, pura, mientras la mía sueña enajenada. Oh tierra, oh desamparo, oh ciego viento que va perdido por la noche oscura y encuentra al fin la luz, la paz, la nada.