Al calor de tu forma progresa mi sangre, en el aire de sueño el clima para lo solo eres tú -una sombra canta para ti en el fondo del agua al compás de mi corazón y en tu mirar mis ojos están silenciosos por la música al soplo de la luz, en el cielo y en la oscuridad. Esta noche reuno tu forma, el eco de tu boca en medio de una olvidada canción -y te doy un abrazo.
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12,749 poemas"Tierra que vas a los mares de sola tu luz vestida Dámaso Alonso Te llevo en los hondones de mi alma aunque en raros momentos…
(Quinteto de la luna y del mar) PIANO Un poco de cielo y un poco de lago donde pesca estrellas el grácil bambú, y al fondo del parque, como íntimo halago, la noche que mira como miras tú. Florece en los lirios de tu poesía la cándida luna que sale del mar, y en flébil delirio de azul melodía, te infunde una vaga congoja de amar. Los dulces suspiros que tu alma perfuman te dan, como a ella, celeste ascensión. La noche…. tus ojos…. un poco de Schuman… y mis manos llenas de tu corazón. PRIMER VIOLÍN Largamente, hasta tu […]
Se retrocede con seguridad pero se avanza a tientas uno adelanta manos como un ciego ciego imprudente por añadidura pero lo absurdo es que no es ciego y distingue el relámpago la lluvia los rostros insepultos la ceniza la sonrisa del necio las afrentas un barrunto de pena en el espejo la baranda oxidada con sus pájaros la opaca incertidumbre de los otros enfrentada a la propia incertidumbre se avanza a tientas / lentamente por lo común a contramano de los convictos y confesos en búsqueda tal vez de amores residuales que sirvan de consuelo y recompensa o iluminen un […]
A todos los que al mirar véis algo, os saludo. A todos los que al nacer lleváis yerba buena en la boca os saludo. Y a los que os dejásteis la hiel en la tórtola, la carne en la garra del buitre, el musgo en el hueco del árbol, y la moneda en el bolsillo ajeno os saludo. Bienvenidos a este valle de lágrimas. Y cuidad que la sal no os amargue alguna noche, y para siempre, los labios.
A todos los que al mirar véis algo, os saludo. A todos los que al nacer lleváis yerba buena en la boca os saludo. Y…
A TODOS, a vosotros, los silenciosos seres de la noche que tomaron mi mano en las tinieblas, a vosotros, lámparas de la luz inmortal, líneas de estrella, pan de las vidas, hermanos secretos, a todos, a vosotros, digo: no hay gracias, nada podrá llenar las copas de la pureza, nada puede contener todo el sol en las banderas de la primavera invencible, como vuestras calladas dignidades. Solamente pienso que he sido tal vez digno de tanta sencillez, de flor tan pura, que tal vez soy vosotros, eso mismo, esa miga de tierra, harina y canto, ese amasijo natural que sabe […]
A TODOS, a vosotros, los silenciosos seres de la noche que tomaron mi mano en las tinieblas, a vosotros, lámparas de la luz inmortal, líneas…
Como enanos y monos en la orla de una tapicería en la que tú campabas borracho, persiguiendo jovencitas… O como fieles, asistentes -mientras nos encantabas- al santo sacrificio de la fama de tu exceso de ser inteligente, éramos todos para ti. Trabajos de seducción perdidos fue tu vida. Y tus benos poemas, añagazas de fin de juerga, para retenernos.
VILLANCICO AJENO Véante mis ojos, y muérame yo luego, dulce amor mío y lo que yo más quiero. GLOSA DE MONTEMAYOR A trueque de verte la muerte me es vida; si fueres servida, mejora mi suerte, que no será muerte si en viéndote muero, dulce amor mío y lo que yo más quiero. ¿Do está tu presencia? ¿Por qué no te veo? ¡Oh cuánto un deseo fatiga en ausencia! Socorre, paciencia, que yo desespero por el amor mío y lo que yo más quiero.
El griego vencedor que tantos años vio contra sí constante la fortuna; el que pudo, sagaz, de la importuna Circe vencer los mágicos engaños; El que en nuevas regiones y en extraños mares temer no supo vez alguna; el que bajando a la infernal laguna libre volvió de los eternos daños, Los ojos cubre y cierra los oídos de las Sirenas a la vista y canto y se manda ligar a un mástil duro. Y negando al objeto los sentidos, la engañosa belleza y fuerte encanto huyendo vence, y corta el mar seguro.
Dichoso tú, que alegre en tu cabaña, Mozo y viejo espiraste la aura pura, Y te sirven de cuna y sepultura, De paja el techo, el suelo de espadaña. En esa soledad que libre baña Callado Sol con lumbre más segura, La vida al día más espacio dura, Y la hora sin voz te desengaña. No cuentas por los Cónsules los años; Hacen tu calendario tus cosechas; Pisas todo tu mundo sin engaños. De todo lo que ignoras te aprovechas; Ni anhelas premios ni padeces daños, Y te dilatas cuanto más te estrechas.