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Gaspar, si enfermo está mi bien, decidle que yo tengo de amor el alma enferma, y en esta soledad desierta y yerma, lo que sabéis que paso persuadilde. Y para que el rigor temple, advertilde que el médico también tal vez enferma, y que segura de mi ausencia duerma, que soy leal cuanto presente humilde. Y advertilde también, si el mal porfía, que trueque mi salud y su accidente, que la tengo el alma se la envía. Decilde que del trueco se contente, mas ¿para qué le ofrezco salud mía? Que no tiene salud quien está ausente.

Los piratas sabían guardar a sus cautivas; entre espejos y espejos las tenían … Aquí sólo leo tu cuerpo; los tesoros de la otra isla fueron la posesión del banquete entre vinos de un parral en primavera. En esta roca el dolor nos distingue de los dioses; las olas nos roban una y otra vez la cercanía. Se esconde el calor en arenas y el silencio encendido lo destapa; saboreamos una especie protegida entre voces de llamas sin tiempo. Los piratas sabían guardar a sus cautivas; entre espejos y espejos las tenían … Sanibel Island, Florida Diciembre de 1995

Lágrimas que dejé tras la montaña. Ojos que no veré sino en la muerte. A través del adiós, ¿quién me acompaña si mis ojos que ven no pueden verte? Lágrimas y ojos que estarán mañana tan atrás del ayer. Aquí, donde no se abre la ventana: aquí la tierra mana lágrimas y ojos que no te han de ver.

Cuando una boca suave boca dormida besa como muriendo entonces, a veces, cuando llega más allá de los labios y los párpados caen colmados de deseo tan silenciosamente como consiente el aire, la piel con su sedosa tibieza pide noches y la boca besada en su inefable goce pide noches, también. Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves, noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas, en un aire hecho manos, amor, ternura dada, noches como navíos… Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora el mundo le deviene un milagro […]

I Lo mataron en Granada, una tarde de verano y todo el cielo gitano recibió la puñalada… Sangre en verso derramada, poesía dulce y roja que toda la vega moja en amargo desconsuelo «sin paño de terciopelo ni cáliz que la recoja». (Por cielos de ceniza se va el poeta; la frente se le riza como veleta. Toda Granada es una plazoleta deshabitada) II «Por el olivar venían, bronce y sueño, los gitanos». En la plama de sus manos como un niño lo traían… Las mujeres se rompían los volantes de la enagua, y el Darro bailaba el agua en […]

Al menos aquí en medio del desamparo tuve un testigo: me tuve a mí mismo sin ser la marioneta colgada de una historia, ni la parafernalia literaria entre concursos y limosnas.

Cajas destempladas asesinas mi esqueleto frío plegado, sisado en cajas o cartones en túneles o tornos en cañones de escopeta en estampido de cardúmenes en jauría roedora en papilla fértil en deyección sentina y corredores últimos la loba, el alma la carnicera abstracta el manillar de plata Hemos llegado hasta aquí ¿quién? Yo y mi sombra y los trapos con que tapo los espejos o estallo el fino azogue en mil estrías que me desvían Esa soy, o sería, quebrada y poca

Hoy te escribo porque sé que estás sola y oyes la radio en una habitación sin vistas al mar y lees libros que leíste hace tiempo. Porque sientes como si fuera a llegar la noche de inmediato, la inquietud de una tarde de espera en la aséptica sala de un dentista. Hoy te escribo porque sé que estás sola y se han roto tus sueños, y tus mitos murieron, y la tarde está fría y no hay nadie en la calle. Y menuda miseria asumir los errores y los golpes al aire, el olor del fracaso, las arrugas del tiempo […]