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¿Dónde leí que Rainer María Rilke murió por la infección que le produjo pincharse la mano con la espina de una rosa? La rosa no viene a mi poema, viene la espina de la rosa. Pero no llega hasta el papel la espina, se clava en la palma de la mano de Rainer María Rilke. De ahí brota una gota de sangre y se escurre a mi poema una mínima rosa.

"¿Qué bien echas en falta si respiras, si cuelga en tu mirada la memoria de aquel fuego? No todos tuvieron en las manos la dádiva…

Quería darle una sorpresa, así que para su cumpleaños le regaló un seat 850, año 73. Mi amiga estaba entusiasmada y como agradecimiento sacó el carnet de conducir y se volvió dócil. Ahora se dejaba follar por las mañanas, justo al amanecer, aunque detestaba esas erecciones matutinas, y los tipos de ese calibre que despiertan a las chicas en mitad de un sueño. Pero mi amiga -normal- se hartó de copular por las mañanas y devolvió el Seat 850 del año 73. Pero antes de eso lavó el coche, lo dejó reluciente y se lo puso en la puerta, en […]

"Margaritas, petunias, geranios, vacas, grillos, cordeles, cestos, mariquitas de Dios, maíz, telas de araña. Las golondrinas dibujan sobre la pared encalada idénticos e irrepetibles vuelos.…

Regresa la palabra de su exilio a dar de vez en cuando lo indecible: lo hermoso de hacer pausa a distancia de beso. La palabra regresa inmersa en el silencio y limpia de banalidades, baila con nuestro sentimiento: la calle paralela ya real. Misiva es tu mirada: detrás de la emoción de nuestro abrazo resbala la tristeza de la ausencia. Castillo, escollo, cielo y mar nos guardan.

No recuerdo… (Ya no viene el cavador que cavaba en el venero) No recuerdo… (Sobre la mina han caído mil siglos de suelos nuevos) No recuerdo… (El mundo se acabará. No volverá mi secreto)

(Seré curioso) En una exacta foto del diario señor ministro del imposible vi en pleno gozo y en plena euforia y en plena risa su rostro simple seré curioso señor ministro de qué se ríe de qué se ríe de su ventana se ve la playa pero se ignoran los cantegriles tienen sus hijos ojos de mando pero otros tienen mirada triste aquí en la calle suceden cosas que ni siquiera pueden decirse los estudiantes y los obreros ponen los puntos sobre las íes por eso digo señor ministro de qué se ríe de qué se ríe usté conoce mejor […]

Como el clavel del patio estaba seco, yo, entristecido por sus tristes males, bajé al jardín para cavar un hueco, en buena sombra entre dos rosales. Y eran rosales cerca, gajo a gajo en una cercanía indiferente, pero al cavar un poco, vi allá abajo sus raíces trenzadas locamente. Así, esta tarde, descubrí el secreto de un cariño verdadero, hondo y discreto, transplantando un clavel que se secó. Y, en nuestra indiferente cercanía, qué loco ensueño se descubriría si alguien cavara un hueco entre tú y yo.