La gran selva dormida: gritos bramar de monos crujir de ramas leves y un silencio magnífico después Desde la fronda un billón de ojos miran el estrellado cielo: su reflejo El ancho río fluye como una vena dulce en la espesura La densa noche tropical y su vaho amoroso bajo la blanca Luna. * ¿Cuándo vendrá? Te ofrezco nueces secas flautas pobres encendidas palabras flores débiles ¿Cuándo vendrá la Lluvia? La tarde gris corteja a los relámpagos Escuchen cómo canta el ave de la Luna. * Del magno tronco herido por el rayo brota el rojizo manantial. * Rama de […]
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12,749 poemasPara Gertrude Duby I Aquí la selva Larga la soledad con que nos nutre Hora de lentos pies donde el puñal se hunde Raíz de luna helada sus venenos más fuertes Aquí el árbol anclado en el asombro: lagunas congregadas al silbo de serpientes El saraguato rasca su viejo cuerpo El quetzal pierde la hoja más larga de su cola La piel come los huesos al jaguar Muerden balas y fuego su elegante silencio Su hermosura ¿Se escucha el canto que hinca sus uñas sobre las ramas secas? El saraguato seguirá toda la noche loco aullando. II Porque acerca la […]
¿Eva era rubia? No. Con negros ojos vio la manzana del jardín: con labios rojos probó su miel; con labios rojos que saben hoy más ciencia que los sabios. Venus tuvo el azur en sus pupilas, pero su hijo no. Negros y fieros, encienden a las tórtolas tranquilas los dos ojos de Eros. Los ojos de las reinas fabulosas, de las reinas magníficas y fuertes, tenían las pupilas tenebrosas que daban los amores y las muertes. Pentesilea, reina de amazonas; Judith, espada y fuerza de Betulia; Cleopatra, encantadora de coronas, la luz tuvieron de tus ojos, Julia. La negra, que […]
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Como no quiero que te vayás te pongo diques te enredo en las cuerdas de una canción te enrollo en alambre espigado te dejo en el centro de un caracol para que te perdás te pongo en la ventana con los ojos vendados Siempre te escapás Un día te ahogaré en un vaso de agua te convertiré en hoja seca para atraparte en un libro o te haré un conjuro para hacerte pan y comulgarte
"Alameda: guarda bien mis siete años primeros. Y los siete posteriores. Y el carrusel luminoso de mis primeros amores. Alameda; que yo volveré algún día…
Arriba canta el pájaro y abajo canta el agua. (Arriba y abajo, se me abre el alma). ¡Entre dos melodías, la columna de plata! Hoja, pájaro, estrella; baja flor, raíz, agua. ¡Entre dos conmociones, la columna de plata! (¡Y tú, tronco ideal, entre mi alma y mi alma!) Mece a la estrella el trino, la onda a la flor baja. (Abajo y arriba, me tiembla el alma).
Álamos negros junto al arroyo fresco. Álamos blancos junto al arroyo claro. Álamos blancos y negros, cogidos del brazo, van cantando al son de la brisa, por el arroyo abajo.
Alargo enfermo el paso, y vuelvo, cuanto alargo el paso, atrás el pensamiento; no vuelvo, que antes siempre miro atento la causa de mi gozo y de mi llanto. Allí estoy firme y quedo, mas en tanto llevado del contrario movimiento, cual hace el extendido en el tormento, padezco fiero mal, fiero quebranto. En partes, pues, diversas dividida el alma, por huir tan cruda pena, desea dar ya al suelo estos despojos. Gime, suspira y llora dividida, y en medio del llorar sólo esto suena: -¿Cuándo volveré, Nise, a ver tus ojos?
Persiguiendo el perfume de risueño retiro, la fugaz mariposa por el monte revuela, y en esos aires enciende sutilisima estela con sus pétalos tenues de cambiante zafiro. En la ronda versátil de su trémulo giro esclarece las grutas como azul lentejuela; y al flotar en la lumbre que en los ámbitos riela, vibra el sol y en la brisa se difunde un suspiro. Al rumor de las lianas y al vaivén de las quinas, resplandece en la fronda de las altas colinas, polvoreando de plata la florida arboleda; y la gloriosa en el brillo de sus luces triunfales, sobre el […]
Mi corazón oprimido Siente junto a la alborada El dolor de sus amores Y el sueño de las distancias. La luz de la aurora lleva Semilleros de nostalgias Y la tristeza sin ojos De la médula del alma. La gran tumba de la noche Su negro velo levanta Para ocultar con el día La inmensa cumbre estrellada. ¡Qué haré yo sobre estos campos Cogiendo nidos y ramas Rodeado de la aurora Y llena de noche el alma! ¡Qué haré si tienes tus ojos Muertos a las luces claras Y no ha de sentir mi carne El calor de tus miradas! […]
En ti me he silenciado… El corazón del mundo está en tus ojos, que se vuelan mirándome. No quiero levantarme de tu frente fecunda en donde acuesto el sueño de seguirme en tu alma. Casi me siento niña de amor que llega hasta los pájaros. Me voy muriendo en mis años de angustia para quedar en ti como corola recién en brote al sol… No hay una sola brisa que no sepa mi sombra ni camino que no alargue mi canción hasta el cielo. ¡Canción silenciada de plenitud! En ti me he silenciado… La hora más sencilla para amarte es […]