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De madrugada es cuando el borracho cruza su vaivén en la calle pina con el adormilado marinero que va en busca del alba y la sardina. Alba que irremediablemente llega -ya cobre de sol ya tristura gris-, desperezando suave al nuevo día -nodriza de las dudas del vivir-. No tan indefectible es el pez que ansia el marinero desvelado, pez en plural, pez agónico en el aire que lo ve renacer atado a una muerte de mil rebrillos húmedos apagando su vida en los espasmos.

Despiértate. La cama está más fría y las sábanas sucias en el suelo. Por los montantes de la galería llega el amanecer, con su color de abrigo de entretiempo y liga de mujer. Despiértate pensando vagamente que el portero de noche os ha llamado. Y escucha en el silencio: sucediéndose hacia lo lejos, se oyen enronquecer los tranvías que llevan al trabajo. Es el amanecer. Irán amontonándose las flores cortadas, en los puestos de las Ramblas, y silbarán los pájaros –cabrones- desde los plátanos, mientras que ven volver la negra humanidad que va a la cama después de amanecer. Acuérdate […]

Vigilo tu cercanía te acecho te cerco. …Caes en la trampa… Cuando ya no queda nada percibo ese olor a albahaca entre las sábanas.

Soy mi memoria. Piel errante, subsistiendo entre mi último balido Y mi eterna obligación de partir. Yo Dona Albarda Mariposa inválida de mi forma sobreviviendo al sueño y al tropel. Toro en mi torso -con mis cuernos en vacío como una antigua furia que se cubre de olvido. Novillo en mi piel -deseo limítrofe en mis cascos perdidos como un antiguo cansando que no llega al recuerdo. Buey en mi cuero -testículos arrancados a la sucesión conjugando solteramente mi amor con la carreta como una vieja madera conyugal quemada por el viento. Yo Doña Albarda Vaca en mi soledad y […]

Avanzan solos gris andrajo de nubes gris pesadilla bronce herido llamaradas grises terco pedernal de fantasmas tierra terracota mineral insomnes avanzan furor helado bronce herrumbre ira petrificada cuerpos sombras sombras cuerpos ballet de muerte astillas de sueños avanzan solitarios remotos ciegos árboles andando atraviesan puertas piedras palabras plata roñosa paredes de espejos lágrimas sin ojos avanzan reclaman mendigan sueñan otro infierno distinto otro infierno otro.

ENTRE plumas que asustan, entre noches, entre magnolias, entre telegramas, entre el viento del Sur y el Oeste marino, vienes volando. Bajo las tumbas, bajo las cenizas, bajo los caracoles congelados, bajo las últimas aguas terrestres, vienes volando. Más abajo, entre niñas sumergidas, y plantas ciegas, y pescados rotos, más abajo, entre nubes otra vez, vienes volando. Más allá de la sangre y de los huesos, más allá del pan, más allá del vino, más allá del fuego, vienes volando. Más allá del vinagre y de la muerte, entre putrefacciones y violetas, con tu celeste voz y tus zapatos húmedos, […]

Tristes mis ojos, triste la alborada, triste porque mi cuerpo se despoja del tuyo, despertar donde se aloja toda la soledad inexplicada. Muerte del corazón, luz agotada, tu aliento entre mi pecho, y esa hoja marchita en su dolor, porque se moja con lágrimas de un todo en esta nada. Horas lentas, hirientes del abrazo llevando su transcurso hasta mi pena. Tú junto a mí otra vez, mientras respiro sin alma casi, sin romper el lazo que nos anuda vena contra vena, y calmo este morir con un suspiro.

De toda tu belleza en mí solo perdura, entre el deslumbramiento de la intensa blancura de la cal luminosa que tus muros enjarra, la queja de una copla que los aires desgarra, y en el calcinamiento de la estéril llanura, aquel rincón de paz, oasis de frescura, perdido en la planicie donde el sol achicharra y su crótalos roncos repica la cigarra. Y allí, visto de paso, bajo el verde cancel de las tupidas hojas que forman el dosel que lo estona y ajusta el marco del dintel, aquel rostro moreno del mirador aquel, con los ojos de pena y […]