PRIMERA PARTE I Déjame reposar, aflojar los músculos del corazón y poner a dormitar el alma para poder hablar, para poder recordar estos días, los más largos del tiempo. Convalecemos de la angustia apenas y estamos débiles, asustadizos, despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño para verte en la noche y saber que respiras. Necesitamos despertar para estar más despiertos en esta pesadilla llena de gentes y de ruidos. Tú eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas, por eso es que este hachazo nos sacude. Nunca frente a tu muerte nos paramos a pensar en la muerte, […]
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12,749 poemasUn hombre trabajado por el tiempo, un hombre que ni siquiera espera la muerte (las pruebas de la muerte son estadísticas y nadie hay que no corra el albur de ser el primer inmortal), un hombre que ha aprendido a agradecer las modestas limosnas de los días: el sueño, la rutina, el sabor del agua, una no sospechada etimología, un verso latino o sajón, la memoria de una mujer que lo ha abandonado hace ya tantos años que hoy puede recordarla sin amargura, un hombre que no ignora que el presente ya es el porvenir y el olvido, un hombre […]
Viene del lado inmóvil del tiempo, suena desde una cueva oscura esa voz que nadie localiza, flota en el aire, se empoza en la nostalgia, como un presagio líquido, surcando la penumbra gris del atardecer. He aquí, en un remolino de pájaros, la música; el vértigo indomable de la voz, y John Lennon sueña, imagina, eleva la construcción del grito, la precisión insomne de la luz insaciada. John Lennon, a lo lejos, trepa por el crepúsculo, y reverdece el cauce del calendario, como si un maremoto, recorriendo el declive de la memoria, el velo del origen descorriera. He aquí la […]
Alguien pasa y pregunta por los jazmines, madre. Y yo guardo silencio. Las palabras no acuden en mi ayuda, se esconden en el fondo del pecho, por no subir vestidas de luto hasta mi boca, y derramarse luego en un río de lágrimas. No sé si tú recuerdas los días aún tempranos en que ibas como un ángel por el jardín, y dabas a los lirios y rosas su regalo de agua, y las hojas marchitas recogías en esa tu manera tan suave de tratar a las plantas y a los que se acercaban a tu amistad perfecta. Yo sí […]
Alguien que no soy yo lleva la cuenta de las horas felices, de las tardes en que tuvo al amor como aliado, de las noches libradas cuerpo a cuerpo. Alguien que no soy yo sale de casa y rompe sus cadenas, como aquellos que, tras cumplir con su dolor, un día cualquiera se fugaron de la muerte. Ese alguien eleva su corazón al cielo; abarca el horizonte y elige su destino, aunque al final se interne dentro de mí y escriba.
"¿Alguien recuerda cómo se llamaba la enredadera que se asomaba por el hombro de la cerca vigilando la calle con fragancia de miel y de…
Qué extraño ese viajero. Atraviesa los prados bajo su vellón con el hatillo al hombro. Se detiene junto a las matas, con mirada triste, o tal vez la tristeza no es otra cosa que el reflejo de este sol invernal tropezando en los picos yendo a morir sobre su rostro, gota a gota, tal vez, una mirada frágil, sin expresión. Difícil describir tanto silencio junto. El hombre no se mueve. Un aire cruza golpeando el rocío con delicadeza. A lo lejos se ven las montañas del sur, como un perfil borroso donde a veces la lluvia y los tornados son […]
alguien deberá perpetuar mi necedad ser el vástago entre ninguno serás elegido no habrá preguntas sólo tú vuelto náusea
alguien deberá perpetuar mi necedad ser el vástago entre ninguno serás elegido no habrá preguntas sólo tú vuelto náusea
"Algún día escribiré un poema que no mencione el aire ni la noche; un poema que omita los nombres de las flores, que no tenga…
Algún día encontraré una palabra que penetre en tu vientre y lo fecunde, que se pare en tu seno como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo. Hallaré una palabra que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta, que contenga tu cuerpo y abra tus ojos como un dios sin nubes y te use tu saliva y te doble las piernas. Tú tal vez no la escuches o tal vez no la comprendas. No será necesario. Irá por tu interior como una rueda recorriéndote al fin de punta a punta, mujer mía y no mía y no se detendrá […]
Algún día encontraré una palabra que penetre en tu vientre y lo fecunde, que se pare en tu seno como una mano abierta y cerrada…