No sientas que te falte el don de hablar que te arrebata el cielo, no necesita tu belleza esmalte ni tu alma pura más extenso vuelo. No mires, niña mía, en tu mutismo fuente de dolores, ni llores las palabras que te digan ni las palabras que te faltan llores. Si brillan en tu faz tan dulces ojos que el alma enamorada se va en ellos, no los nublen jamás tristes enojos, que todas las mujeres de mis labios, no son una mirada de tus ojos…
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12,749 poemas"Muchas sendas hollé, muchos caminos solicitaron el afán creciente, de contrastar los usos de la gente y confundirme con los peregrinos. Mezclaba los sabores de…
Pienso en ese hombre que besa como si el mar fuera a desbordarse, que siembra su sonrisa en mi piel con la altivez de la espiga, que dibuja mi soledad sobre la niebla. Pienso en ese hombre, dócil a mis ojos, fiel, pleno, íntegro. En su vuelo humedecido sin tiempo y sin espacio. Como primavera sobre el trigo del otoño. Pienso en ese hombre que inventa soles, aguas de seda al tacto y una verdad sencilla para amarme. Ese hombre cierto, inconstante, mío. En el callado temblor de sus latidos, en sus ojos de oscuros desafíos. Pienso en ese hombre […]
ω Du reste, toute parole étant idée, le temps dun langage universel viendra! Cette langue sera de lâme pour lâme, resumant tout, parfums, sons, couleurs… Rimbaud (Carta a Paul Demeny, 15 de mayo de 1871) La lingua chio parlai fu tutta spenta innanzi che alovra inconsummabile fosse la gente di Nembròt attenta: Ché nullo effetto mai razionabile, per lo piacer uman che rinnovella seguendo il cielo, sempre fu durabile. Opera naturale è chuom favella; ma così o così, natura lascia poi fare a voi secondo che vabbella . Dante α Al llegar a hombre Dios se puso de espaldas a […]
¿Qué era, decidme, la nación que un día reina del mundo proclamó el destino, la que a todas las zonas extendía su cetro de oro y su blasón divino? Volábase a Occidente, y el vasto mar Atlántico sembrado se hallaba de su gloria y su fortuna. Doquiera España; en el preciado seno de América, en el Asia, en los confines del Africa, allí España. El soberano vuelo de la atrevida fantasía para abarcarla se cansaba en vano; la tierra sus mineros le rendía, sus perlas y coral el Oceano. Y donde quier que revolver sus olas él intentase, a quebrantar […]
a esto le llaman fugarse pero -insisto- lo que duele lo que asusta no es la herida cerrada en la mesa ni el vientre asombrado de una virgen hablo de mecerse y dejar caer el deseo arrojarse uno con todo y cuerpo con la lengua recorriendo un país de sexos inválidos sin perderse sin admitir apodos asuntos indebidos sin aferrarse a esos muros sostenidos en la carne a fuerza de ciudad
a esto le llaman fugarse pero -insisto- lo que duele lo que asusta no es la herida cerrada en la mesa ni el vientre asombrado…
Pudo quitarte el nuevo atrevimiento, bello hijo del Sol, la dulce vida; la memoria no pudo, qu’extendida dejó la fama de tan alto intento. Glorioso aunque infelice pensamiento desculpó la carrera mal regida; y del paterno carro la caída subió tu nombre a más ilustre asiento. En tal demanda al mundo aseguraste que de Apolo eras hijo, pues pudiste alcanzar dél la empresa a que aspiraste. Término ponga a su lamento triste Climente, si la gloria ganaste excede al bien que por osar perdiste.
Sal tú, bebiendo campos y ciudades, en largo ciervo de agua convertido, hacia el mar de las albas claridades, del martín-pescador mecido nido; que yo saldré a esperarte, amortecido, hecho junco, a las altas soledades, herido por el aire y requerido por tu voz, sola entre las tempestades. Deja que escriba, débil junco frío, mi nombre en esas aguas corredoras, que el viento llama, solitario, río. Disuelto ya en tu nieve el nombre mío, vuélvete a tus montañas trepadoras, ciervo de espuma, rey del monterío.
y recuerdo una brisa triste por los olivos F. G. L. Después de la prisa cansada de los últimos trenes nada vuelve. Sólo queda tu rostro sobre Broadway y es difícil, de tanta soledad, cerrar los ojos sin dudar que existes. Absurda esta lengua de fuego que parte el horizonte, que se extiende indomable sobre los corazones, multiforme y herida, que revienta y parece la sonrisa forzada de una máscara rota. Sola la ciudad se disfraza en un escalofrío y sus ojos te apuntan lineados y ciegos como un rastro de dientes que se olvide en los hombros. Entonces el […]
Yo vi romper aquestas vegas llanas, y crecer vi y romper en pocos meses estas ayer, Sorino, rubias meses, breves manojos hoy de espigas canas. Estas vi, que hoy son pajas, más ufanas sus hojas desplegar para que vieses vencida la esmeralda en sus enveses, las perlas en su haz por las mañanas. Nació, creció, espigó y granó un día lo que ves con la hoz hoy derrocado, lo que entonces tan otro parecía. ¿Qué somos pues, qué somos? Un traslado desto, una mies, Sorino, más tardía; y ¡a cuántos sin granar, los ha segado!
"A filo de la luz siempre hacia adentro debajo del torrente subterráneo en el espejo cedido por la claridad fundirse con los sueños abandonar el…